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Evangelio y Vida para el 11 de agosto de 2025
Jesús, un hombre de su tiempo
Is 42, 1-7; Sal 26; Jn 12, 1-11.
Había una costumbre generalizada entre los judíos, incluso entre los que vivían dispersos por el imperio romano: Había que pagar un impuesto anual para el tempo. La cantidad era de dos días de salario de un obrero.
Según la ley, Jesús no estaba obligado a pagar impuesto. Esta obligación era para los súbditos, no para los hijos del rey. Jesús se reconoce Hijo de Dios. Y el Señor del templo era Dios.
Sin embargo, Jesús, aunque exento al igual que sus discípulos quiere expresar una actitud de respeto frente a la posible obligación legal y frente al templo en cuanto que es la casa de Dios.
Jesús paga los impuestos para no escandalizar y para no entrar en conflicto con las autoridades legales. Fijémonos en la postura tan sabia de Jesús, quien por una parte es consciente de su libertad de frente a la ley, y sin embargo por respeto a las personas y para no escandalizar a nadie, cumple con aquella ley. “Pero para no dar motivo de escándalo –le dice a Pedro– ve al lago y echa un anzuelo y el primer pez que pique sácalo, ábrele la boca y encontrarás una moneda. Tómala y pagarás por ti y por mí”.
Señor, enséñanos a saber discernir de frente a las decisiones que tengamos que tomar en situaciones límites y a veces delicadas en nuestra vida.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Laura Ríos, Comedor Vicentino
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