“Este es mi hijo, mi escogido, escúchenlo”
2 Pe 1, 16-19; Sal 96; Lc 9, 28-36.
En el evangelio de hoy se nos narra cómo Jesús se hace acompañar por Pedro, Santiago y Juan para subir a una montaña a orar y es en este contexto cuando a pesar del cansancio pueden experimentar la gloria de Dios; y es tan gratificante que quisieran quedarse allí. Hagamos tres chozas… Sin embargo, la voz del Padre los exhorta a reconocer en Jesús al Hijo, el Escogido y que es necesario escucharlo.
Sin duda alguna Dios se revela al hombre en muchos acontecimientos y sucesos de nuestra vida, pero al igual que los discípulos nos llenamos de miedo y no podemos valorar y reconocer esa presencia.
Hoy pidamos la gracia de Dios para que experimentemos el gozo de su presencia y que podamos abrir nuestro corazón para saber escucharlo frecuentemente. Que cada día de nuestra vida sea una oportunidad de encuentro a través de la oración. Hoy podemos preguntarnos:
¿Cómo es mi oración? ¿Con qué frecuencia la hago? ¿Sabemos escuchar a Jesús que nos habla en su Palabra, en los acontecimientos y en las personas que encontramos en nuestro camino?
Recordemos la frase de San Vicente de Paul: “Denme un hombre de Oración y será capaz de todo”.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Laura Ríos, Comedor Vicentino








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