Evangelio y Vida para el 22 de julio de 2025
“Vine a traer fuego a la tierra”
Ex 14, 21-15, 1; Sal 62; Mt 12, 46-50.
Los evangélicos y protestantes de diferentes denominaciones, cuando leen esto, seguro que se frotan las manos de satisfacción. He aquí la razón irrefutable de su postura anti-mariana. ¡El mismo Jesús repudió a su madre! ¿Qué más pruebas se necesitan?
Solo que no fue así. Con esas palabras Jesús está anunciando su nuevo proyecto de familia, una familia nueva, grande, hermosa, bajo la única paternidad de Dios. Todos hijos en el Hijo. La única condición para ser parte de esta familia es escuchar con amor filial la Palabra de Dios y ponerla en práctica.
En esa nueva familia también tiene un lugar privilegiado María. Nadie como ella recibió la Palabra y la hizo carne de su carne y sangre de su sangre, después de haberla recibido en su corazón.
San Agustín comentará más tarde este pasaje: “¿Acaso no hacía la voluntad del Padre la Virgen María, que en la fe creyó, en la fe concibió…? Por eso es más para María ser discípula que haber sido madre…Por eso era María bienaventurada, pues antes de dar a luz llevó en su seno al Maestro”.
Y en esa nueva familia, María sigue siendo Madre. No te canses de invocarla.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: P. Miguel Blázquez Avis C.M.















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