La devoción de las Hijas de la Caridad al Sagrado Corazón de Jesús (vídeo)
Imagina un corazón que late, símbolo del amor divino que trasciende el tiempo. Esta es la esencia de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, profundamente arraigada en la fe y la misión de las Hijas de la Caridad.
Cuando rezamos al Sagrado Corazón de Jesús, lo que realmente buscamos es abrir nuestro propio corazón al amor personal, profundo y compasivo que Cristo tiene por cada uno de nosotros. Él mismo nos dejó este mandato claro y exigente: “Este es mi mandamiento: que os améis los unos a los otros como yo os he amado”.
Jesús tuvo —y tiene— un corazón inmensamente generoso, abierto a todos, especialmente a los pobres, a los pequeños, a los que sufren. Conocemos personas que decimos que “tienen un gran corazón”, porque saben acoger, comprender, acompañar. La devoción al Sagrado Corazón no es solo una oración piadosa; es una invitación a dejar que nuestro corazón se parezca un poco más al de Cristo, a cultivar un amor concreto y activo, al estilo del Evangelio.
Ser de corazón grande no se limita a dar dinero —aunque esto también forma parte de la caridad—. Ser generoso es aprender a perdonar con sinceridad, a escuchar con paciencia, a compartir nuestro tiempo, a consolar, a servir sin esperar recompensa. En el espíritu vicenciano, esa generosidad se traduce en cercanía humilde al hermano que sufre, en disponibilidad alegre, en compasión activa. Jesús fue generoso hasta el extremo, entregándose por entero, aun cuando no tenía riquezas materiales. Nos dio su presencia, su palabra, su consuelo, su vida entera.
Que su Sagrado Corazón nos enseñe a amar como Él ama: sin medida, sin condiciones, con ternura y compromiso.
Fuente: https://filles-de-la-charite.org/














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