“¡Te alabo señor del cielo y de la tierra!”
Ex 3, 1-6. 9-12; Sal 102; Mt11, 25-27.
Gracias, Padre, porque has revelado estas cosas a la gente sencilla. Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien. ¿Cuáles son estas cosas? Todo lo que Jesús nos ha ido enseñando desde su gran Sermón de la montaña.
La Biblia, la Palabra de Dios, está escrita para los sencillos, está al alcance de la gente sencilla. Entender esto como una defensa del principio protestante de la libre interpretación de la Biblia, es ir demasiado lejos. No hay mucha sencillez en pensar que el Espíritu Santo se ha convertido en mi personal y exclusivo intérprete de la Sagrada Escritura, como sostienen los protestantes.
Pero tampoco sería cierto pensar que, para entender la Biblia, haya que haberse leído una docena de sesudos tratados sobre el Libro Santo.
Una lectura orada de la Sagrada Escritura con una mente y un corazón abiertos a la fe y a la enseñanza de la Iglesia lleva a los sencillos a vivir la Palabra mejor que mucho estudio. Hacer de la Palabra vida es la mayor comprensión de la misma. En ella se nos da a conocer Cristo y él, a su vez, nos lleva al conocimiento del Padre.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: P. Miguel Blázquez Avis C.M.








0 Comentarios