“¡Te basta mi gracia!, la fuerza se realiza en la debilidad”
2 Cor 12, 1-10; Sal 33; Mt 6, 24-34.
Qué ejemplo más vivo del evangelio de hoy que aquel de San Pablo, quien servía a la causa contra Cristo y es llamado a seguirle, a ser Apóstol; deja entonces a su amo para ser totalmente para Cristo. Este cambio radical es gracia, no es mérito humano.
Todo cambio causa temores y angustias por desconocer como resultará; sin embargo, Jesús nos pide no andar angustiados por la comida, la ropa, pues Dios vela por nosotros, nos pide abandonarnos a la Divina Providencia. Lamentablemente muchas veces mal interpretamos estas palabras de Jesús y creemos que todo se nos dará sin esfuerzo alguno, que podremos cosechar sin haber sembrado, pero Jesús nos dice: Busquen primero el reino de Dios y lo demás lo recibirán por añadidura.
El punto está en qué buscamos y dónde buscamos. San Pablo dejó de buscar acabar con los cristianos para buscar ser uno en Cristo y en ello encontró su verdadero tesoro. Nos podemos preguntar hoy: ¿qué es lo que busco?, ¿busco ganar riquezas o ganarme un lugar junto a Jesús?
¿Busco tener para vivir o busco vivir para tener?
Pidamos al Padre nos conceda las gracias que necesitamos.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Sor Alicia Margarita Cortés C. H.C.









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