Ver para Cuidar, Cuidar para Esperar: Un Llamado Profético desde la Vida Consagrada

por .famvin | Jun 4, 2025 | Formación | 0 comentarios

En un mundo caracterizado por la incertidumbre, la complejidad y la creciente deshumanización, la Vida Consagrada está llamada a ser un signo profético de esperanza. Esta es la convicción que sostiene el P. Guillermo Campuzano, CM, en su profundo y desafiante artículo publicado en el más reciente número de la Revista CLAR. Titulado «La ceguera de la incertidumbre y el riesgo de la esperanza», el texto propone una ética evangélica del cuidado que recupere la dignidad de la vida y de la persona humana como centro de la misión eclesial.

La ceguera contemporánea: metáfora de un tiempo incierto

Inspirado por la novela Ensayo sobre la ceguera de José Saramago, Campuzano propone una imagen potente para describir nuestra época: vivimos una “ceguera colectiva” causada por la incertidumbre estructural de nuestros tiempos. “La ceguera en la novela no es simplemente la pérdida de la vista, sino una metáfora de la incapacidad humana para percibir la realidad”, señala.

El autor denuncia una desintegración ética y existencial provocada por múltiples crisis: sociales, ecológicas, políticas y espirituales. “La incertidumbre y la complejidad dejaron de ser la excepción y se han convertido en la norma”, afirma, subrayando que los antiguos modelos de conocimiento y relación ya no son suficientes para interpretar lo que ocurre a nuestro alrededor.

El riesgo de la esperanza: abrazar la incertidumbre

Frente a esta realidad, Campuzano no propone huir, sino comprometerse. La propuesta cristiana no es la evasión, sino la implicación esperanzada. La Vida Consagrada —dice— debe abandonar la tentación de la nostalgia o del control rígido, para entrar en una dinámica samaritana de cuidado y acompañamiento. “Desde el riesgo de la esperanza, propongo… abrazar la incertidumbre y actuar desde una visión renovada que reconozca la vulnerabilidad humana”.

Este es un llamado a vivir desde lo que el autor llama la “entrañable esperanza”, una esperanza encarnada, lúcida, que no teme la oscuridad sino que camina con otros para encender luces desde abajo. Se trata de una esperanza que no niega el dolor ni la fragilidad, sino que los asume como lugares teológicos de revelación y transformación.

Una ética del cuidado desde la dignidad

El centro de la reflexión es la dignidad humana y la dignidad de la vida. La Vida Consagrada está llamada a hacer de estos dos ejes el criterio fundamental de discernimiento, misión y conversión. “Ver y cuidar la dignidad de la vida y de la persona humana se convierten en un lugar irrenunciable para todos los carismas consagrados fundados en el seguimiento de Jesús”.

La ética propuesta es samaritana, no teórica ni elitista, sino encarnada en el sufrimiento de los más vulnerables. El autor conecta esta visión con la Laudato Si’, con la Agenda 2030 de la ONU, y con los procesos sinodales de la Iglesia, proponiendo una espiritualidad del reconocimiento, el respeto y la acción transformadora.

Las mujeres del alba: ver cuando todos callan

Un aspecto particularmente significativo del artículo es la reivindicación del rol profético de las mujeres. Campuzano retoma la imagen de las mujeres en la mañana de la Resurrección como paradigma de visión en medio de la oscuridad: “Ellas no tuvieron miedo de la noche ni de la incerteza […] caminando juntas, una al lado de la otra, hombro con hombro, haciendo memoria del amor”.

Estas mujeres del alba se convierten en símbolo de una Iglesia sinodal, comunitaria, abierta al Espíritu. Campuzano denuncia las resistencias eclesiales al cambio y lamenta que las decisiones sobre la equidad de género sigan siendo aplazadas o negadas. Sin embargo, sostiene que lo pequeño y lo humilde —en clave evangélica— son espacios donde Dios se revela con mayor fuerza.

Una Vida Consagrada en discernimiento y transformación

El texto no niega los desafíos internos que enfrenta la Vida Consagrada. Señala signos preocupantes como la vida doble, la rutina, el desencanto, el individualismo, la rigidez ritual, la falta de disponibilidad para la misión. Pero también reconoce signos de fidelidad, de resiliencia, de reinterpretación carismática, y de inserción profética en las periferias.

La clave está en “la conversión de las relaciones, la conversión de los procesos/estructuras y también la de los vínculos eclesiales dentro de la Vida Consagrada”. Este triple proceso de conversión se convierte en el verdadero camino de esperanza.

Una agenda por la dignidad: desafío universal

El artículo culmina en un llamado a construir “agendas fundadas y marcadas por nuestra opción por el reconocimiento y el cuidado de la dignidad de la vida y de la dignidad humana”, empezando por nuestras propias historias rotas. La fe en el Dios de la Vida implica comprometerse con un mundo donde nadie quede fuera.

El mensaje es claro: la Vida Consagrada no puede quedarse en la sacristía ni en la repetición de formas gastadas. Debe abrir los ojos, ver la realidad con compasión y actuar desde la dignidad como fundamento ético, espiritual y misionero.

— – —

El artículo del padre Guillermo Campuzano es una verdadera brújula espiritual para los consagrados y consagradas del siglo XXI. Frente al caos, la ceguera y la incertidumbre, el autor propone una visión esperanzada, una ética del cuidado y una mística de la dignidad. Lejos de ser un lamento, este texto es una invitación apasionada a vivir proféticamente, con los ojos bien abiertos, en comunión con los más pobres y con el horizonte de un Reino que ya despunta.

Como recordaba el Papa Francisco, citado por Campuzano: “El futuro tiene un nombre, y ese nombre es Esperanza”.

Para leer el artículo completo del P. Guillermo Campuzano, CM, pulsa sobre la siguiente imagen:

 


Tags:

0 Comentarios

Enviar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

FAMVIN

GRATIS
VER