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Evangelio y Vida para el 14 de abril de 2025
“María tomó una libra de perfume de nardo, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera”
Is 42, 1-7; Sal 26; Jn 12, 1-11.
Los cuatro evangelistas recogen este suceso, si bien cada uno ha colocado elementos diversos. Estas son las citas para mirar los detalles y las palabras en cada uno, con sus semejanzas y diferencias: Mc 14,3-9; Mt 26, 6-13; Lc 7,36-50; Jn 12, 1-11.
Pero en todas podemos mirar el amor en acción. Aquella mujer le da lo mejor que tiene a Jesús. Lo pudo haber envuelto y entregarlo en sus manos, pero prefirió adelantarse a su sepultura y embalsamar su cuerpo, para que huela no a corrupción ni a carne descompuesta, sino a perfume que llena la casa. Es una forma del amor que no puede permanecer con los brazos cruzados.
¡A cuántas personas les hemos expresado nuestro afecto, que no va más allá de las palabras! Con nuestra familia puede suceder algo parecido; podemos dejar de escucharlos, podemos dejar de hablarles de nosotros, podemos no estar disponibles.
Nuestro amor, para llamarlo tal, nos pone en movimiento, nos inspira, nos hace creativos, cercanos, disponibles, nos coloca en una dinámica no violenta sino de escucha honda del otro. Nos mueve a dar las cosas buenas y valiosas que tenemos.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: P. Emmanuel Velázquez Mireles C.M.
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