Nosotros «no hacemos distinciones entre aquellos a quienes servimos porque, en todos ellos, los Vicentinos ven el rostro de Cristo».
Seguimos los pasos marcados por el Beato Federico hace tantos años, caminando hacia la santidad y continuando la labor de las generaciones que nos precedieron. Hemos aceptado el relevo y debemos pasarlo a otros para reforzar la fuerza del testigo. Nuestro reto es que el mundo ha cambiado y evolucionado, pero nuestras costumbres se han desfasado. Nuestras comunidades parroquiales ya no se parecen a las de hace 20 o 40 años. Nos aferramos a las formas que hemos venido utilizando incluso cuando nuestros esfuerzos no están dando fruto.
El cambio es difícil. ¿Cómo nos aseguramos de que, mientras caminamos juntos, nuestro legado, como el del Beato Federico, inspirará a los diversos vicentinos de las generaciones venideras?
Luchar por la diversidad dentro de la Sociedad de San Vicente de Paúl no es sólo un reflejo de los valores sociales, sino también un enfoque estratégico para cumplir mejor nuestra misión. Al reflejar la diversidad tanto de los feligreses católicos como de las comunidades a las que sirven, la SVdP garantiza una respuesta más inclusiva, culturalmente competente y eficaz a los retos de la pobreza.
Nuestros esfuerzos deben reflejar la diversidad tanto de los que están sentados a nuestro lado como de los que asisten a misa en franjas horarias distintas a las nuestras. Nuestra concienciación también debe incluir a las comunidades más amplias a las que servimos, yendo más allá del origen étnico y extendiéndose a la diversidad económica y de edad. Debemos preguntarnos lo siguiente: ¿Estamos «capacitando a cada persona para participar activamente en la misión de la Iglesia según su propio carisma y vocación»? He aquí cuatro áreas que deberíamos contemplar:
Inclusividad y representación
- Feligreses: La Iglesia global es una comunidad que abarca un rico tapiz de orígenes culturales, lingüísticos y étnicos. Reflejar esta diversidad garantiza que nosotros, como organización, seamos inclusivos y representativos de la comunidad católica en general, fomentando un sentido de pertenencia entre los feligreses.
- Comunidades a las que servimos: Las personas que solicitan nuestra ayuda proceden de diversos entornos, lo que refleja la diversidad de la sociedad en general. Al aceptar la diversidad dentro de nuestras propias filas, la Sociedad se asegura de que nuestros miembros puedan relacionarse mejor y comprender las necesidades únicas de aquellos a quienes servimos, fomentando la confianza y creando un sistema de apoyo más empático y eficaz.
Comprensión de las culturas
- Comprender las diferentes perspectivas: La diversidad de los miembros aporta una amplia gama de perspectivas, experiencias y competencias culturales. Esta diversidad nos permite abordar las cuestiones con una comprensión más matizada, garantizando que nuestros servicios sean culturalmente sensibles y pertinentes para las diversas necesidades de las comunidades a las que servimos. Encontrarlos allí donde están. Cuando abastecemos nuestras despensas, ¿proporcionamos alimentos a las comunidades a las que servimos o nos guiamos por nuestra propia experiencia? Desde el punto de vista cultural, cada uno de nosotros tiene diferentes preferencias alimentarias.
- Comunicación y divulgación: Siempre nos hemos enorgullecido de nuestra capacidad para adaptar los servicios a las necesidades de la persona que tenemos delante. Cada comunidad tiene sus propios retos y requiere enfoques adaptados. Contar con una gran diversidad de miembros nos permite comunicarnos eficazmente y llegar a un público más amplio, eliminando las posibles barreras culturales y lingüísticas que podrían obstaculizar nuestros esfuerzos de divulgación. ¿Hemos explorado el potencial de crecimiento local, aunque tengamos que adaptarnos a otras lenguas?
Diversidad juvenil y económica
- Atraer a una nueva generación de vicentinos: La incorporación de miembros jóvenes garantiza la continuidad y sostenibilidad de la misión de la Sociedad de San Vicente de Paúl. Al implicar a miembros más jóvenes, la organización puede beneficiarse de nuevas perspectivas, conocimientos tecnológicos y pasión por la justicia social, ayudando a adaptar y evolucionar sus servicios para satisfacer las necesidades cambiantes de la comunidad. ¿Estamos abiertos a cambiar el horario de nuestras reuniones para adaptarnos a los miembros más jóvenes con compromisos laborales y familiares?
- Diversidad económica: Los retos económicos afectan a personas y familias de diversos grupos demográficos. Una base de miembros diversa, que incluya a personas de distintos orígenes económicos, puede aportar un conocimiento más exhaustivo de los problemas relacionados con la pobreza y la desigualdad. Esto puede desembocar en estrategias más eficaces para abordar estos retos tanto a nivel individual como sistémico.
Construir una comunidad más sólida
- Colaboración y unidad: Un grupo diverso de miembros fomenta la colaboración y la unidad dentro de la organización. Cuando personas de orígenes distintos trabajan unidas por un objetivo común, se refuerza el sentido de comunidad dentro de la comunidad y de la sociedad en su conjunto.
- Inspirar a otros: Ver a un grupo diverso de miembros comprometidos activamente en el servicio al Pueblo de Dios puede inspirar a otros a unirse a la vocación que hemos elegido. Esto puede provocar un «efecto bola de nieve», animando a más personas de diversos orígenes a participar, ampliando el impacto y el alcance de la organización.
El Comité de Diversidad Multicultural se ha comprometido a «Acabar con la pobreza a través del cambio sistémico» con un enfoque preciso en la eliminación de todas las barreras asociadas con la discriminación de cualquier tipo a través de la educación, la sensibilización y la compasión. El comité realiza una conferencia Zoom mensual para animar a los vicentinos a abogar por la justicia en su comunidad local. Más información en https://members.ssvpusa.org/diversity.
Por: Pam Matambanadzo, SVdP área de Chicago
Fuente: https://members.ssvpusa.org/













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