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Evangelio y Vida para el 29 de marzo de 2025
“Quien se alaba será humillado, quien se humilla será alabado”
Os 6, 1-6; Sal 50; Lc 18, 9-14.
Las parábolas son el recurso más usado de Jesús cuando necesita que sus discípulos reflexionen sobre algo. En ellas el Señor coloca ciertos símbolos, ya sea actitudes o imágenes, sobre las que es importante meditar. La parábola de hoy inicia hablando sobre las personas que se tienen por justas y que creen que eso es lo que vale delante del reino.
La parábola nos intenta ayudar a pensar sobre la diferencia entre la “justicia” y la “humildad”. Justicia entendida como el acto de obedecer. Jesús indica que ahí no hay gran cosa. Que lo que le agrada a Dios no son los super héroes sino las personas de diario, las que caen y se levantan y que en ese caer y levantarse van aprendiendo a reconocer su origen; que no se sienten mejores que los demás, sino que desde el silencio aprenden a mirar toda la compasión que reciben día a día.
Humildad tampoco es mirarnos con desprecio, ni regodearnos en nuestros males, sino entender que somos personas frágiles, pero que podemos ser más de lo que pensamos.
El recaudador de impuestos no se fue absuelto por degradarse a sí mismo, sino por reconocerse delante de Dios como alguien necesitado. El fariseo creía que no necesitaba de nadie.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: P. Armando González Meneses C.M.
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