“No pondrás a prueba al Señor tu Dios”
Dt 26, 4-10; Sal 90; Rom 10, 8-13; Lc 4, 1-13.
Facundo era un seminarista con una idea distorsionada de Dios. Él veía en su vocación un privilegio, e intentaba siempre ir por el camino más fácil, tratando de obtener beneficios de su imagen religiosa.
Cada año el primer domingo de Cuaresma se nos propone la lectura de las tentaciones de Jesús en el desierto como puerta de acceso al sentido de la preparación para la Pascua.
La vocación de los discípulos del Señor debe ser madurada con una idea concreta de lo que está en contra del verdadero sentido religioso. El sentido religioso de la fe en Jesucristo se desvirtúa cuando asociamos nuestra pertenencia a la iglesia con beneficios a los que aspiramos.
El evangelista Lucas intenta ayudarnos a entender que en todo acto interesado o que busca ganancias a costa de los demás, está actuando la fuerza del mal y que todas las tentaciones de Jesús son tentaciones de ir por el camino cómodo y renunciar a caminar en el mismo sentido de los que no tienen tan fáciles las cosas.
Jesús no renunció a caminar por el sendero de los pobres.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: P. Armando González Meneses C.M.













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