Las Siervas Misioneras son un instituto de Derecho Pontificio que siguen las huellas de los apóstoles, los cuales, llenos del Espíritu Santo, salieron del Cenáculo a propagar por todas las partes el conocimiento y el amor de Jesús.
Su misión específica es la preservación de la fe en las regiones y entre los grupos de personas espiritualmente olvidadas y abandonadas, y especialmente entre los pobres.
Su mayor esfuerzo lo dedican a desarrollar el espíritu misionero entre los laicos, con la meta de que cada católico sea un apóstol.
Historia
Tomás Augustín Judge, fundador de las Siervas Misioneras de la Santísima Trinidad, fue ordenado sacerdote vicentino en Filadelfia en 1899. En esos momentos la Iglesia en los Estados Unidos se enfrentaba a la tarea de acoger a miles de inmigrantes de los países católicos de Europa oriental y meridional.
El 11 de abril de 1909, en una reunión en la iglesia parroquial de San Juan Bautista (Brooklyn, Nueva York), seis mujeres respondieron a su convocatoria para formar apóstoles laicos que compartirían la misión y el ministerio de la Iglesia. En los años inmediatamente posteriores, la influencia del Padre Judge inspiró a mujeres y hombres de profesiones muy diversas en la vida para convertirse en miembros de este grupo de apóstoles laicos, más tarde conocido y aprobado por la Iglesia como el Apostolado del Cenáculo Misionero.
En 1912, bajo los auspicios de James Cardinal Gibbons, las mujeres asociadas abrieron un Cenáculo Misionero en Baltimore para atender a mujeres sin hogar y sin empleo, y para encontrarles trabajo entre los inmigrantes italiales de la ciudad. Esta fue la primera vez que los «Asociados» como se les conocía entonces, vivieron juntos y trabajaron juntos.
Al año siguiente se inauguró otro Cenáculo Misionero en Bridgeport, Connecticut, donde el trabajo de los asociados fue pionero en la Oficina de Beneficencia Católica de esa Diócesis. En 1915 el Padre Judge fue asignado de forma inesperada a una misión vicentina rural en Opelika, Alabama. Así fue como, con la providencia de Dios, el Cenáculo Misionero llegó al sur de los Estados Unidos.
Y algunos hombres y mujeres que habían sido formados en el apostolado por el Padre Judge le siguieron hasta el corazón del sur de los Estados Unidos. Entre 1916 y 1918, mientras el Cenáculo Apostólico de Seglares continuó floreciendo en el norte, un número de voluntarios laicos dieron su vida por completo al Cenáculo Misionero, que fue tomando una forma diferente en una zona rural y remota del sur. Con esto surgieron los inicios formales de una vida religiosa apostólica distinta. Una forma de vida en comunidad comenzó tanto en Phenix City, como en una plantación en lo que sería Holy Trinity (Santísima Trinidad), Alabama.
Entre los voluntarios en Alabama había una mujer joven, Louise Margaret Keasey, una maestra de primaria de Butler, Pennsylvania, que había viajado al sur en 1916 a la edad de treinta y un años a prestar servicio a la comunidad que luchaba, y para enseñar en la escuela de la misión en Phenix City, Alabama. Para 1919, el Padre Judge la nombró la primera Custodia General de la comunidad de las nuevas hermanas y recibió el nombre de Madre María Bonifacia. Bajo el liderazgo del Padre Judge y la Madre Bonifacia, la Familia del Cenáculo Misionero creció más en las diferentes formas de vida apostólica: clero, religiosas y laicos.
Con la providencia de Dios y de una manera humanamente imprevista, surgieron dos comunidades religiosas. Entre los miembros de estas comunidades nacientes había una calidez y camaradería espiritual que se parecía mucho al espíritu de la Iglesia primera. Las dos comunidades, una de hombres y otra de mujeres, compartían el mismo fundador, disfrutaban de la formación del mismo corazón de la Madre Boniface, participaban de la misma forma de oración, del mismo apostolado, e incluso se identificaban con el mismo nombre. Los hombres y las mujeres eran conocidos como Siervos Misioneros de la Santísima Trinidad, hasta bien entrada la década de los años veinte.
El año de 1920 fue en sí un año relevante. Ese año, el delegado apostólico, el arzobispo John Bonzano, le escribió al Padre Judge con la aprobación, no sólo de la comunidad recién formada de mujeres, sino también del Cenáculo Misionero Apostólico de Seglares.
La Madre Bonifacia murió en 1931. Menos de tres meses después de su muerte, en febrero de 1932, las hermanas recibieron el estatus canónico de Roma bajo el nombre original, «Siervas Misioneras de la Santísima Trinidad».
El Padre Judge había trabajado en esto; había sido una decisión definitiva y específica propia la de buscar el estatus canónico y cuando se los otorgaron estaba feliz, porque el nuevo estatus incorporaba lo antiguo de donde esto se había desarrollado. El Cenáculo Apostólico de Seglares permanecería y la reglamentación de ambas instituciones religiosas afirmaba que los miembros fomentarían y formarían a los apóstoles laicos para la misión de la Iglesia, con especial referencia a la laicidad del Cenáculo.
Las Siervas Misioneras de la Santísima Trinidad continúan sirviendo a la Iglesia en muchas diócesis en Estados Unidos de América, Puerto Rico, México y Jamaica. Su trabajo sigue siendo el de buscar y servir a la población y áreas abandonadas, especialmente a los católicos que no están siendo atendidos espiritualmente, especialmente entre los católicos desamparados.
Devociones y Tradiciones
Tienen muchas devociones y tradiciones, y todas les ayudan a vivir su llamado misionero. Hacen especial énfasis en su devoción a:
- La Trinidad: «Vemos la presencia del Dios Trino en la gloria de toda la creación y en los rostros de las personas a las que han sido llamadas a servir. La relación de amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo es un modelo para la relación familiar de la que ellas disfrutamos con sus hermanas y con las otras ramas de la Familia del Cenáculo Misionero».
- El Espíritu Santo: «Buscamos la fuerza del Espíritu Santo para que nuestros corazones se enciendan con el amor de Dios y para que podamos propagar este fuego a los demás. Pedimos ser colmadas de los dones del Espíritu Santo, especialmente de sabiduría y fortaleza. Juntas, rezamos una novena perpetua al Espíritu Santo desde 1913».
- La Eucaristía: «Es el sol y centro de nuestras vidas. Cada Cenáculo Misionero tiene una capilla con el Santísimo Sacramento. La Eucaristía es el alimento que necesitamos que les nutra para su misión».
- Una Práctica: Nuestro fundador el Padre Tomás A. Judge les heredó la costumbre de adoptar una práctica, “Un Siervo Misionero por lo tanto se dará cuenta del valor y la importancia que tienen los ejercicios de devoción, por ejemplo la meditación, la lectura espiritual, las visitas al Santísimo Sacramento, el dar caridad y una práctica”. Padre Tomás Judge, CM.
- Una práctica empieza cuando uno elige o le asignan una virtud o el tomar conciencia de algo que debe poner en práctica diariamente a través de la oración, de acciones que demuestren la práctica y esfuerzos para desarrollar esa práctica a través de la oración, los Sacramentos, lecturas, dirección espiritual, entre otras actividades. Estos son algunos ejemplos de alguna práctica que uno puede adoptar: Simplicidad – caridad- paciencia- amabilidad- providencia de Dios – esperanza- La presencia de Dios- dependencia de Dios- devoción al Santísimo Sacramento – humildad – prudencia- fe- gratitud – La Cruz
Su espiritualidad de Siervas Misioneras está expresada en su Regla de Vida. Su Regla de Vida explica el carisma o don de su comunidad a la Iglesia con mayor detalle.
Sus Misiones
Cuentan con misiones en los siguientes paises:
Estados Unidos:
- Alabama
- California
- Connecticut
- Georgia
- Maryland
- Massachussetts
- Michigan
- New Jersey
- New York
- North Carolina
- Pennsylvania
México:
- Xotepingo, Coyocán, Distrito Federal
- Tepepan, Xochimlco, Distrito Federal
Puerto Rico:
- San Juan
- Ponce
Contacto:
- Dirección: MSBT Motherhouse, 3501 Solly Ave., Philadelphia, PA 19136, USA
- Teléfono: +1 (215) 335-7500
- Email: missionadvancement@msbt.org
- Web: https://msbt.org/













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