“Si alguno quiere seguirme… que cargue con su cruz de cada día”
Sab 3, 1-9; Sal 123; Lc 9, 23-26.
Hoy la Iglesia nos trae el recuerdo del primer santo mexicano. A sus 21 años, estando en las Islas Filipinas entra en la Orden Franciscana.
Al embarcarse para ser ordenado sacerdote en México el mal tiempo lo lleva a las costas de Japón. Después de unos meses fue apresado, llevado a Nagasaki y asesinado. Era el 5 de febrero de 1597. Murió repitiendo el nombre de Jesús.
El texto evangélico nos habla del estilo de vida propuesto por Jesús. Hablando de este pasaje del evangelio, el Papa Francisco dijo: Este estilo de vida nos salvará, nos dará alegría y nos hará fecundos porque ese negarse a sí mismo es contra el egoísmo, es para dar vida.
El libro de la Sabiduría nos afirma lo que nos dice nuestra fe: Las almas de los justos están en las manos de Dios. En una ocasión me emocioné mucho al escuchar de una mamá, ante la muerte de su hija joven: Estoy contenta, está en las mejores manos.
Oración: Señor Jesús, quiero acoger tu llamada y entregarme completamente, sin cálculos egoístas, sin beneficios personales.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Sor Carolina Flores, H.C.








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