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Evangelio y Vida para el 31 de enero de 2025
“El reino de Dios es como un hombre que sembró…”
Heb 10, 32-39; Sal 36; Mc 4, 26-34.
¡Las parábolas del Reino! ¡Qué delicia de relatos frescos y coloridos que invitan a soñar! ¡Ventanas que nos abren la mirada hacia paisajes que cortan el aliento de tan luminosos y esperanzadores!
Jesús usaba este tipo de relatos, con palabras sencillas y con situaciones cotidianas, para hablar del misterio profundo del amor de Dios y de su proyecto para los hombres: “Con muchas parábolas cono éstas les exponía la Palabra, conforme a lo que podían comprender”, dice el texto de hoy, que nos propone dos relatos:
—El del campesino que siembra su campo para luego ver cómo, de forma misteriosa, nacen los brotes, las plantas, las espigas con granos que luego maduran y se cosechan para dar vida a los hombres.
—También el relato de la pequeñísima semilla de mostaza que, una vez sembrada y recorrido todo el proceso anterior, se convierte en un gran arbusto, que da sombra y cobijo a las aves del cielo.
Así es (será) el Reino de Dios que estoy sembrando, –nos diría Jesús–, está naciendo pequeño, humilde, con oposición y persecuciones, pero irá creciendo y llegará a transformar la Historia, la realidad toda.
¡Sigamos construyendo el Reino, con esfuerzo y esperanza!
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: P. Silviano Calderón Soltero, C.M.
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