“El Espíritu del Señor está sobre mí”
1 Jn 4, 19-5, 4; Sal 71; Lc 4, 14-22.
Hoy Jesús aparece en Nazaret, el pueblo donde creció, donde viven su familia y sus amigos. Va a la sinagoga porque es sábado y él es un fiel judío, incluso pasa a leer la Escritura. Todo es providencial porque el texto que le toca leer es el de Is 61, 1-2, que habla de la tarea del profeta, pero, en un amplio sentido, se refiere a la misión del Mesías. Jesús reconoce en esas palabras la misión que el Padre le ha encomendado, según ha ido discerniendo. Por ello, terminada la lectura Jesús proclama: “Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura”.
¿Qué quiere decir Jesús? Pienso que está declarando: Es a mí a quien el Padre ha ungido con la plenitud del Espíritu y me ha enviado al mundo a anunciar buenas noticias a los pobres, a decirles que el Padre los ama y va a rescatar su dignidad. Es ésa mi misión, y abrir caminos de libertad a todos los oprimidos y encadenados, sometidos o disminuidos por cualquier persona o realidad injusta. Mi vida y mi mensaje abrirán los ojos a todos, podrán ver con claridad cuánto los ama el Padre y cuál es la respuesta que espera de sus hijos.
Y hoy se cumple toda esa profecía, hoy inicio mi tarea aquí, en medio de ustedes, mis seres más queridos. Desde aquí y para el mundo entero.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: P. Silviano Calderón Soltero, C.M.








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