Evangelio y Vida para el 27 de diciembre de 2024
“Se han llevado del sepulcro al Señor”
1Jn 1, 1-4; Sal 96; Jn 20, 1.2-8.
Juan es definido en su Evangelio como el discípulo a quien Jesús amaba (cf. Jn 13,23). Gracias a los signos especiales de predilección que Jesús le manifestó en momentos muy significativos de su vida. El primer signo de predilección para ser uno de sus discípulos fue cuando Juan el Bautista se le presentó a Jesús como «el Cordero de Dios». Y de inmediato lo siguió. Quedó tan impresionado por ese encuentro que nunca olvidó que fue hacia las cuatro de la tarde cuando Jesús lo invitó para que estuviera con él y para enviarlo (cf. Jn 1, 35-41).
La segunda señal de predilección fue el haber sido un testigo directo de algunos hechos de la vida de Jesús, y que va a contar en su evangelio y de manera distinta de los otros evangelistas. (cf. Jn 21, 24).
Y el tercer momento en el cual Jesús mismo le hizo sentir su amistad, fue en el momento en el que Jesús está a punto de entregar su espíritu (cf Jn 19, 30). “Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa”. (Jn 19, 26-27).
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: María Elena Camacho, de la Sociedad de San Vicente de Paúl















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