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Evangelio y Vida para el 23 de octubre de 2024
“…y a quien se le confió mucho, se le pedirá más”
Ef 3, 2-12; Is 4; Lc 12, 39-48.
Jesús nos ha venido presentando varias parábolas para insistir en la importancia de la espera y de la vigilancia: el sembrador debe esperar, las vírgenes esperan al esposo, para cortar la cizaña hay que esperar la siega, los siervos del amo lo deben esperar para entregar las ganancias de sus talentos. En fin, gran parte del mensaje del Señor se orienta a la espera, que siempre va a ser una espera activa y confiada. Y vigilar y esperar cambia, transforma a la persona.
La invitación a la vigilancia es una constante a lo largo de todo el evangelio. Son muy variadas las formas de las que se vale el Señor para insistir en esta actitud que, bien podríamos decir que es la virtud del cristiano. Ciertamente esta virtud supone la práctica de otras como es la paciencia, la perseverancia, etc.
La vigilancia supone la fe, pues se trata de una espera confiada, esperanzada. La vigilancia y la fidelidad cristianas son las características propias del pueblo de Cristo que espera su segunda venida. La vigilancia por tanto es el estilo de vida para del cristiano, estar despiertos, activos y vigilantes.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Jaime Reyes Mendoza C.M.
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