Evangelio y Vida para el 12 de septiembre de 2022

por | Sep 12, 2022 | Evangelio y Vida, Formación, Reflexiones | 0 comentarios

«No soy digno»

1 Cor 11, 17-26; Sal 39; Lc 7, 1-10.

A veces rehusamos recibir visitas en nuestra casa, precisamente porque la conocemos y sabemos los servicios que podemos o no ofrecer. Quizá los resortes del sillón estén sueltos o el baño no funcione, quizá no tengamos alimentos suficientes o haya una gotera en el techo; y por eso preferimos no abrir la puerta.

Pero además de nuestra casa existe otro lugar en el que nos rehusamos a recibir visitas: el corazón. Ese lugar que nos avergüenza tanto porque creemos que está averiado por el paso del tiempo, o porque no cabe nada ni nadie estando lleno de prejuicios y cachivaches, o porque no tiene suficiente amor para alimentar a nadie. Entonces preferimos permanecer cerrados, vacíos y sin visitas.

La humanidad jamás será digna de recibir a Dios, nunca estaremos lo suficientemente limpios o preparados, pero con la encarnación Jesús se convirtió en esa visita que, cuando le abres la puerta, se mete hasta la cocina, te lava los baños, brinca en la cama y cena con toda tu familia esperando quedarse para siempre.

Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Carlos Regino Villalobos E. C.M.

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