Bendecir, partir, compartir y servir

por | Jun 16, 2022 | Formación, Reflexiones, Ross Reyes Dizon | 0 comentarios

Cristo, al bendecir el cáliz de acción de gracias, nos hace compartir su sangre.  Y al partir el pan, nos hace compartir su cuerpo.

Hoy día, voceamos sentimientos no nobles.  Estamos más dispuestos a maldecir que a bendecir, a echarles en cara a otros sus faltas, ciertas o imaginarias.  Así de rudos parece que nos hemos vuelto; ya no somos mansos ni humildes de corazón.

¿Es causa o es efecto de las divisiones de hoy tal descaro?  Pero sea lo que sea, el maldecir de los bandos, el unir para amasar y el dominar son uña y carne.

Y no pocos de los que maldicen en vez de bendecir son de la Iglesia; comen la Cena del Señor.  Entre los católicos, no faltan los que no tienen pelos en la lengua ni aun cuando se trata del Papa Francisco.

¿No buscan atrapar al Papa y acusarlo los que discrepan con él?  ¿No lo hacían con Jesús los que le trajeron una adúltera?  Pues si el Papa no dice ni hace lo que sus críticos quieren, lo podrán acusar por hereje (véase también).  Pero si él se pone de acuerdo con ellos, se mostrará duro.  Por lo tanto, ya no lo aceptarán, por su compasión, las gentes.

Llamados a bendecir

Pero nos toca a los cristianos bendecir, y no maldecir (1 Pd 3, 9).  De hecho, comer la Cena del Señor es comprometernos a bendecir, a partir para compartir, y a servir.  Gozar de la Presencia Real de Cristo quiere decir remembrar al Esclavo de todos, para que sea miembro nuestro una y otra vez.

Él no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida para salvar a todos.  Mira más por los demás que por sí mismo; siempre se da cuenta de lo que necesitan.  Y acoge a los de las periferias.

¿Nos portamos de verdad como él?   O, ¿es que tratamos de dominar a los demás, de buscar que ellos nos sirvan?  ¿No nos encerramos en nuestros intereses?

Y no es loable comer la Cena del Señor y a la vez promover las facciones.  Es decir, dejar pasar hambre a los pobres y avergonzarlos.  Pues esto es profanar el cuerpo y la sangre del Señor.  Y por no captar de qué cuerpo se trata, corremos el rieso de beber y comer juicio y de enfermarnos.

Sí, los cristianos hemos de ser compasivos para no ser cristianos en pintura no más (SV.ES XI:561).  No se nos permite despedir a los que tienen hambre; se nos dice:  «Dadles vosotros de comer».

Señor Jesús, sacerdote eterno que sacas pan y vino al igual que Melquisedec, no nos dejes de bendecir.

19 Junio 2022
Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo (C)
Gén 14, 18-20; 1 Cor 11, 23-26; Lc 9, 11b-17

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