Novena a la Virgen Milagrosa 2021: día 3

por | Nov 20, 2021 | Asociación de la Medalla Milagrosa, Formación, Reflexiones | 0 comentarios

Oración:

Dios Padre, que nos infundiste de nuevo la Esperanza con tu Hijo Jesús y en su nacimiento nos has devuelto la alegría que habíamos perdido a causa del pecado. Hoy te pedimos que, junto a la Santísima Virgen, Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, nos enseñes a caminar construyendo tu Reino; que nuestra historia esté llena de la esperanza del Evangelio para anunciar a los cautivos la libertad, a los pobres su liberación y a todo hombre y mujer el gozo de la Buena Nueva de Nuestro Señor.

Llenos de una confianza renovada nos presentamos ante Ti sedientos de tu Palabra. Que al meditar día a día en esta novena, podamos abrir nuestro corazón a la gracia de la conversión, y que siendo discípulos y misioneros de Cristo y María podamos predicar con un testimonio de vida coherente. Ayúdanos a llevar la Medalla Milagrosa como guía de nuestro caminar. Amén.

Padrenuestro.

Gloria.

Oración a la Virgen María:

Madre de la Esperanza, la fe que te iluminó y la Palabra en la que creíste nos acompañe en esta novena que dirigimos en tu honor bajo la advocación de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa. Que todos reunidos entorno a tu Hijo podamos recuperar la frescura del Evangelio y anunciar con gozo la esperanza a un mundo dividido por las discordias.

Tus rayos nos infunden la seguridad de que nuestra historia está confiada a la misericordia de un Dios que nos ama y que nos ilumina constantemente en las noches oscuras y dolorosas de nuestra vida. Hoy más que nunca gritamos al cielo implorando un nuevo renacer; que Tú nos ayudes a germinar en nuestros corazones la Palabra de Nuestro Señor y a anunciarlo vivo y resucitado entre nuestros hermanos. Amén.

– Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti. Dios te salve María…

Gozos:

Respuesta: puede ser el estribillo de una canción o la jaculatoria (Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que acudimos a ti.)

Madre Milagrosa, de ternura y compasión
que haciendo historia de salvación
vas caminando siempre con tu pueblo
que a ti clama en la aflicción.

En mil ochocientos treinta,
en Francia, Calle del Bac,
auna pobre novicia,
la virgen santa se apareció.
Eran vísperas de San Vicente,
noche silenciosa de julio,
cuando la Madre dejó su trono
y en una pequeña capilla se presentó.

Siendo la media noche
un Ángel se apareció
para darle un anuncio
de parte de la Madre de Dios.
Las luces se iban prendiendo,
las puertas se iban abriendo
y al llegar a la capilla la hermana ansiosa la esperó.

La voz del cielo anunciaba
que la madre llegó.
La sede sacerdotal
con humildad ella ocupó.
La hermana Catalina
sus manos colocó
en las piernas de la Madre
y misión ella le encomendó.

En una mañana de noviembre
los sentidos no lo percibieron
pero un corazón atento
nuevamente a la Madre observó;
las insignias de la medalla
que Catalina vio, se han convertido
en fuente de milagro y amor.

“Haz acuñar una medalla”,
la Virgen le pidió
para ser portada por los fieles
con gran devoción.
Madre Santa, tu gran Medalla
es emblema de tu amor,
hoy nosotros la portamos
en señal de filiación.

Sea por Jesús, sea por María,
sea por el ejemplo de los santos que nos guían.
Y que por la Medalla Milagrosa
alcancemos la gracia de convertir
nuestros dolores en alegrías.

TERCER DÍA

María en la espera del Reino de Dios 

Letra: L- Luz. Jesucristo utilizó en varias de sus parábolas la luz, para referirse a la manifestación gozosa del Reino de Dios en medio de los hombres y las mujeres.

Signo: Usando varios cirios, ponemos distintas palabras que hablan del Reino de Dios, ejemplo: amor, justicia, caridad, perdón, etc. En el centro la imagen de Jesús y de la Santísima Virgen María.

Comentario inicial: La Santísima Virgen María nos invita a procurar el Reino de Dios entre los más pobres y desamparados. La Medalla es un evangelio capaz de hablar a las personas más humildes y sencillas. La esperanza en el Reino nos convoca a todos nosotros a entregar nuestras manos al servicio de Jesús y de María.

Lectura del Texto Bíblico: Lucas 1, 39-47

“En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas ésta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: “¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor». María dijo entonces: «Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador”.

Palabra del Señor, gloria a Ti, Señor Jesús.

Reflexión:

El Reino de Dios aún no había sido anunciado, pero el gozo del Espíritu Santo ya había sido compartido. María en el Evangelio de Lucas se nos presenta en constante movimiento, nunca vemos a la Virgen quieta o sedentaria, ella sale presurosa adonde su prima Isabel, luego regresa a su tierra, se dispone a un largo viaje hacia Belén, regresa a Nazareth y luego se dispone como cada año a peregrinar hacia Jerusalén.

La Medalla Milagrosa es el escudo de ese Reino de Dios que llega a todos nosotros. Si decimos que la Cruz es nuestra bandera, la Medalla es ese bastión de fe que nos guarda bajo el manto de nuestra Madre y nos impulsa a predicar con audacia y valentía el mensaje de Jesucristo. No hay lugar para el miedo, ni para la incertidumbre; es hora de anunciar ese Reino gozoso que disipa el odio y da paso a la reconciliación.

La Cruz enarbolada con la M, puede significar también que acompañados del sacrificio debemos curar a los heridos del mundo con el bálsamo de la esperanza, porque la Iglesia vive desde su misión auténticamente maternal.

Actividad en grupo:

  1. ¿Qué entendemos por Reino de Dios?
  2. ¿De qué manera estamos llamados nosotros a predicar el Evangelio en el mundo de hoy?
  3. ¿Qué regalo especial recibimos en la Medalla Milagrosa que nos conecte con el Evangelio?
  4. En una matera o un espacio con tierra, “sembramos” unos palitos con frases que nos comprometan a anunciar el Reino de Dios, ejemplo: disponibilidad, fraternidad, etc.

Oración final:

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oremos: Omnipotente y sempiterno Dios, que con la cooperación del Espíritu Santo, preparaste el cuerpo y el alma de la gloriosa Virgen y Madre María para que fuese merecedora de ser digna morada de tu Hijo; concédenos que, pues celebramos con alegría su conmemoración, por su piadosa intercesión seamos liberados de los males presentes y de la muerte eterna. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.

Descargar la Novena completa pulsando sobre la siguiente imagen:

Fuente: https://www.corazondepaul.org/

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