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Desde un punto de vista vicenciano: La vida interior

por | Jun 4, 2021 | Formación, Patrick J. Griffin, Reflexiones | 0 comentarios

Al hablar de José como guardián de la Sagrada Familia, solemos visualizar correctamente cómo provee a María en el arduo viaje a Belén para el censo, cómo está a su lado en la natividad, cómo salvaguarda a la familia huyendo a Egipto y regresando a Galilea, y cómo se une a María en la búsqueda de Jesús, de 12 años, en Jerusalén. Juntos como familia por algunas décadas, no se requiere una imaginación extraordinaria para catalogar las múltiples formas en que José proveería a la madre y al hijo. Sin embargo, he estado pensando en la forma en que ofrece protección incluso antes de acoger a María embarazada en lo que será su hogar.

La historia es conocida. Cuando José se entera del embarazo de María, resuelve no exponerla a los rigores de la Ley, sino repudiarla en secreto. No quiero entrar en los entresijos de la Ley judía porque invita a los matices y a la interpretación. A veces se habla de lapidación, pero no estoy convencido de que ese sea el castigo real en esta época y lugar. Sin embargo, habría consecuencias por la presunta infidelidad de María.

Permítanme dar un paso atrás. La posición católica con respecto a la dignidad de la vida humana es clara. La vida humana debe ser respetada desde el momento de la concepción hasta el de la muerte natural.

Cuando hablamos de la anunciación de María, debemos hablar también de la encarnación. Con su «Sí», María concibe a Jesús, y Dios se hace humano en su seno. Esta comprensión se une ciertamente a la enseñanza del carácter sagrado de la vida desde el primer momento de la existencia. Identifica y define el significado de la encarnación. Cuando el Evangelio de Juan afirma:

When we speak of Mary’s annunciation, we must also speak of the incarnation.  With her “Yes,” Mary conceives Jesus, and God becomes human in her womb.  This understanding certainly stands alongside the teaching of the sacredness of life from the first moment of existence.  It identifies and defines the meaning of incarnation.  When John’s Gospel states

“Y el Verbo se hizo carne
y puso su morada entre nosotros…»
(Jn 1,14)

se refiere específicamente a este acontecimiento contenido en el «sí» de María.

Volvamos a José. Cuando decide tratar a María con dulzura al enterarse de su embarazo, esta consideración no se dirige simplemente a la madre, sino que también abraza al niño. En esta acción, José se expresa por primera vez como guardián de Jesús y María. No permitirá que ninguno de los dos sufra daño alguno. Cabe preguntarse si José reflexiona sobre este pensamiento más profundo mientras llega a su solución.

Por supuesto, no sabemos todo lo que pasa por la mente y el corazón de José. Sin embargo, no podemos negar sus consecuencias: al proteger a María, también protege a Jesús no nacido. Al pensar en José, a veces he considerado la forma en que los salmos habrían desempeñado un papel en su oración y reflexión. Me pregunto por la influencia del Salmo 139:

Tú has formado miser más íntimo,
me has tejido en el vientre de mi madre;
yo te doy gracias por tantas maravillas:
prodigio soy, prodigios son tus obras.
Mi alma conocías cabalmente,
y mis huesos no se te ocultaban,
cuando era yo formado en lo secreto,
tejido en las honduras de la tierra.
Mi embrión tus ojos lo veían;
en tu libro están inscritos
todos los días que han sido señalados.

¿Podría un hombre como José valorar el don de la vida que habitaba dentro de María incluso antes de saber lo especial que era este niño?  Mi estima por José me permite pensar así.

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