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Novena a Santa Luisa de Marillac, día 5 (4 de mayo)

por | May 4, 2021 | Formación, Reflexiones | 0 comentarios

Oración para todos los días:

Oh Dios, que suscitaste en el corazón de Santa Luisa de Marillac el celo por la salvación de las almas y alentaste en ella el amor hacia tu hijo Jesucristo en la persona de los más pobres, enséñanos de ella, la virtud de la humildad, la sencillez y la caridad que la caracterizaron en su obra apostólica. Danos Señor te lo pedimos un corazón como el suyo capaz de ser fieles a la vocación y con el deseo ferviente de ser constructores de familias santas entregadas al apostolado de la Iglesia, para que se pueda construir en medio de los que sufren el Reino de los cielos con justicia y caridad. Amén.

Oración a Santa Luisa de Marillac:

Santa Luisa de Marillac, esposa fiel, madre modelo, formadora, misionera y maestra. Ayúdanos a alcanzar del Señor, las mismas virtudes que alentaron tu vida para entregar por completo la nuestra al servicio de Jesucristo en la personas de los más pobres, de los enfermos y de los desamparados. En tu protección confiamos la misión de toda la familia vicentina, los trabajadores sociales y la de todos los hombres y mujeres de buena voluntad que trabajan por la construcción del Reino de Dios, para que fieles al llamado de nuestro Señor Jesucristo sean agentes de la paz y la reconciliación. Amén.

Día 5: La cruz de Cristo

De los escritos de Santa Luisa:

San Pablo nos dice llorando que muchos caminan como enemigos de la Cruz de Jesucristo.

Estamos, pues, llamados a honrar la Santa Cruz, entendida en el sentido de toda clase de sufrimientos, tanto los relacionados con la misma Cruz en la que Nuestro Señor fue clavado, como las demás penas y dolores que padeció durante su santa vida humana, como El mismo nos lo enseña en diversos lugares de los santos evangelios. Pero principalmente las almas escogidas por Dios están de manera muy particular destinadas al sufrimiento, que es para ellas tan dulce y agradable que antes preferirían morir que no tener que sufrir, puesto que para ellas amar y sufrir es una misma cosa.

Fragmento de su biografía:

Sanidad y escuelas: La necesidad más urgente era atender a los enfermos pobres que no tenían a nadie que los cuidara en sus casas y enseñar a las niñas pobres sin escolarizar en los pueblos. En su casa, un piso de París, Luisa formaba a las jóvenes que ingresaban en la Asociación en la vida espiritual y les daba unos rudimentos de enfermería. A las que no lo sabían las enseñaba a leer, a escribir y cuentas. A las pocas semanas ya estaban preparadas para ir casa por casa a atender a los enfermos y muchas capacitadas para ir a los pueblos a crear escuelas y convertirse en maestras. Todo lo hacían gratis. Los gastos corrían a cargo de las señoras de la Asociación de Voluntarias, llamadas Señoras de la Caridad. De tiempo en tiempo volvían a la casa de Luisa a actualizarse en la vida de Dios, en enfermería y en cultura.

A los pocos meses de fundar a las Hijas de la Caridad y en los años siguientes, las llamaron para que ayudaran, dirigieran u organizaran grandes hospitales de Francia: París, Angers, Nantes, Saint-Denis, etc. Luisa de Marillac se encontró que no sólo tenía que preparar a las Hijas de la Caridad en las reformas hospitalarias, técnicas y sanitarias, sino también frecuentemente hacer la organización del establecimiento juntamente y de acuerdo con los administradores del hospital. Unas veces iba ella misma en persona a fundar la comunidad del hospital, donde permanecía meses hasta que todo parecía que funcionaba ya, y otras veces, lo más común, lo hacía por cartas. Además de la técnica sanitaria y la limpieza así como la preocupación espiritual, Luisa les insistía en que pusieran humanidad, calor humano junto a la cama de los enfermos, a base de humildad, sencillez y amor que San Vicente de Paúl les había dado como su espíritu propio, y que Luisa traducía en tolerancia, mansedumbre y cordialidad.

Gozos Santa Luisa de Marillac:

Oh Santa Luisa modelo de mujer creyente
Misionera y maestra de la caridad
Enséñanos a ser de Cristo
verdaderos signos vivientes.

Tu vida y tu amor fue Cristo;
de los pobres y desdichados
rompiste la coraza, que impedía ver
con las luces de la fe su sufrimiento

Mística y maestra de la oración,
Al Maestro con amor tú pintaste
Y al pernoctar tu santa existencia
tu misma vida fue perenne donación.

Gran devota de la Madre del Cielo,
Su inmaculada concepción proclamaste,
Con gran fe y con amor, única Madre
De la compañía nombraste.

Formadora y maestra hoy tus hijas siguen tu ejemplo
Que en estos años de grandes cambios
tu ejemplo franco y caridad sincera
sigan haciendo del prójimo verdadero templo.

Oración a la Virgen (atribuida a Santa Luisa):

Santísima Virgen, creo y confieso vuestra Santa e Inmaculada Concepción, pura y sin mancha. ¡Purísima Virgen!, por tu pureza virginal, tu Inmaculada Concepción y tu gloriosa cualidad de Madre Dios, alcánzame de tu amado Hijo: la humildad, la caridad, una gran pureza de corazón, cuerpo y espíritu, la perseverancia en mi vocación, el don de oración, una santa vida y una buena muerte

Fuente: http://www.corazondepaul.com/

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