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No paganicemos la Navidad

por | Dic 22, 2020 | Benito Martínez, Formación, Reflexiones | 0 comentarios

Aunque la fecha exacta del nacimiento de Jesús no se encuentra registrada ni en el Antiguo Testamento ni el Nuevo, el 25 de diciembre aparece ya en el testimonio de Sexto Julio Africano en el año 221, coincidiendo con el solsticio del invierno en el hemisferio norte que celebraban los pueblos de la antigüedad como una fiesta. ​

San Lucas afirma que en el momento de la concepción de Juan el Bautista, Zacarías su padre, sacerdote del grupo de Abdías, oficiaba en el Templo de Jerusalén, y que ​ Jesús nació aproximadamente seis meses después de Juan. Contando los turnos desde el comienzo del año, al grupo de Abdías le correspondió servir a comienzos de junio. Siguiendo esta hipótesis, si los embarazos de Isabel y María fueron normales, Juan nació en marzo y Jesús en septiembre. Esta fecha sería compatible con la indicación de la Biblia, ​ según la cual la noche del nacimiento de Jesús los pastores cuidaban los rebaños al aire libre, lo cual difícilmente podría haber ocurrido en el frío diciembre. Asimismo, parece una imprudencia que el censo ordenado por César al tiempo del nacimiento del Hijo de Dios fuera en diciembre, época de intenso frío en Jerusalén. Por lo que el nacimiento de Jesús estaría entre septiembre y octubre.   ​

Sin embargo, como los turnos eran semanales, tal y como lo confirman los manuscritos del Mar Muerto, descubiertos en Qumrán, cada grupo servía dos veces al año y nuevamente le correspondía al grupo de Abdías el turno a finales de septiembre. ​ Si se toma esta segunda fecha como punto de partida, Juan habría nacido a finales de junio y Jesús a finales de diciembre. Así, algunos de los primeros escritores cristianos, entre ellos san Juan Crisóstomo (347-407), enseñaron que Zacarías recibió el mensaje del nacimiento de Juan en el día del Perdón, que llegaba en septiembre u octubre.

Un tratado anónimo sobre solsticios y equinoccios afirma que «Nuestro Señor fue concebido el 25 de marzo, que también es el día de la Pasión del Señor, pues fue concebido el mismo día en que murió». Si fue concebido el 25 de marzo, la celebración de su nacimiento se fijaría nueve meses después, es decir, el 25 de diciembre. ​

Los romanos celebraban el 25 de diciembre la fiesta del Nacimiento del Sol invicto. ​Para celebrarla cesaban todos los negocios y guerras, se intercambiaban regalos y liberaban temporalmente a sus esclavos. Tradiciones parecidas a las actuales de Navidad, indicando que de esta fiesta se tomó la idea de poner el 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Jesucristo. Para facilitar que los judíos y los romanos se convirtieran al cristianismo sin abandonar sus festividades, el cristianismo procuró que muchas fiestas cristianas coincidieran con las fiestas judías y paganas. Por ello, el papa Julio I pidió en el año 350 que el nacimiento de Cristo fuera celebrado el 25 de diciembre y el papa Liberio en 354 decretó este día como el nacimiento de Jesús en Belén.

La celebración de la Natividad en las vísperas del 25 de diciembre con la Misa del Gallo inicia en la Iglesia católica el llamado «tiempo de Navidad», que concluye con la fiesta del Bautismo de Jesús el domingo después de la epifanía.

Las Fiestas Navideñas encierran tradiciones inolvidables para niños y mayores, empezando por la cena de Nochebuena del 24 de diciembre en honor al nacimiento de Cristo, dando ocasión para reunir a familiares y amigos. Sería maravilloso realizar un rezo todos juntos en honor al nacimiento de Jesús.

Es frecuente en algunas regiones o países la tradición de felicitar con la tarjeta de Navidad o Christmas y de que algún personaje, Santa Claus, Papá Noel o los Reyes de Oriente, visite a los niños para dejarles regalos bajo el árbol de Navidad. Pero el negocio está dando a la Navidad un carácter distinto al religioso, y con temas que poco o nada tienen que ver con la Natividad de Jesús. Así mismo, al ser celebrada la Navidad también por gente no creyente, algunos utilizan la Navidad como festejos sin sentido religioso. Por este motivo, en muchos lugares hay una tendencia creciente a recuperar el sentido religioso de la Navidad por medio de belenes, pesebres o nacimientos navideños  que representan el nacimiento de Jesús, mediante una maqueta de Belén y sus alrededores, en la que las figuras principales son el establo, Jesús, María, José, los animales, los pastores, los tres »Reyes de Oriente» y una estrella con una estela, colocada sobre el pesebre, y todo en medio de villas navideñas o de pueblos en época de nieve. Según la tradición san Francisco de Asís fue su inventor. Se cantan villancicos, canciones alusivos al nacimiento de Cristo. San Bonifacio, para facilitar la evangelización de Alemania, ideó un árbol de hoja perenne, decorado con adornos, llamado Árbol de Navidad, que simboliza el amor de Dios.

Si la Navidad fue capaz de cristianizar el paganismo, que nosotros no paganicemos la Navidad o Natividad de Jesús.

P. Benito Martínez, CM

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