Mi búsqueda de san Vicente de Paúl

por | Oct 21, 2020 | Confraternidades, Formación, Reflexiones | 0 comentarios

Mi búsqueda de san Vicente comenzó desde hace tiempo atrás.  La Parroquia que en mi juventud decidí visitar era dirigida por la Congregación de la Misión. Oír hablar de un santo que tuvo su encuentro con el Señor Jesucristo a través de los pobres; que contagió a muchos  hombres y mujeres a seguir a Cristo; expresándoles que a Jesús le pueden encontrar en el rostro de los pobres; invitándoles a dar todo por amor y caridad al prójimo; despertó en mí, la curiosidad por saber quién era ese santo, de quien tanto hablaban en esa Parroquia.

Para poder conocerlo mejor me puse en contacto con personas que pertenecen a la familia Vicentina y que a mi parecer lo conocían muy bien.  Fue de esa manera, cómo comencé mi propia búsqueda de San Vicente de Paúl.

De la familia Vicentina, han ido naciendo muchas ramas, con el mismo espíritu y carisma de san Vicente.  Como toda familia, fui descubriendo que tambien tiene sus problemas; pues por estar conformada por seres humanos: no todos sus hijos siguen o hacen lo que confiesan.  Algunas veces eso puede ser motivo de desánimo y decaimiento; pero cuando el espíritu de San Vicente, te envuelve y te contagia, te hace que quieras seguir las huellas del P. Vicente (apóstol de la Caridad) y así trabajar por los pobres, como lo hizo El, en seguimiento fiel a Jesús de Nazareth.

En la parroquia donde me congrego junto a mi familia, que es pastoreada por la Congregación de La Misión, he conocido a muchos sacerdotes, seminaristas que han sido mi contagio para seguir conociendo a San Vicente.  Las Hijas de la Caridad, mujeres que se entregan a Cristo a través de los más necesitados, han sido también una inspiración para mí; al igual que las demás asociaciones de laicos, la Medalla Milagrosa y Juventudes Mariana Vicentina; cada una de las cuales, se encuentran trabajando por el amor y la caridad al pobre, para poder tener ese encuentro con Cristo, siguiendo el Carisma de su fundador.

Eso hace que, hasta el día de hoy, pueda seguir animado en esa búsqueda de conocimiento de san Vicente, para poder encontrar desde mi vida al Señor Jesucristo.  De manera tan especial y necesaria, en nuestra sociedad que sigue cambiando y desafiándonos, a pasos agigantados.

Hoy nos encontramos enfrentando una pandemia, donde los pobres son los que más sufren.  Hay muchas carencias y necesidades: ya sea de alimentos o de una mano amiga que nos ayude a seguir adelante ante las muertes de familiares o amigos.

El mundo se hace cada vez más estrecho con la tecnología.  Nacen nuevos retos para la familia vicentina, y cada vez es más urgente y necesario poner toda la experiencia de vida de sus múltiples Ramas en una Mesa Común.  Todo ello irá haciendo posible que nazcan nuevos caminos donde las nuevas generaciones puedan seguir encontrando a Cristo; donde personas como yo, podamos conocer a San Vicente de Paul y poder consagrar, nuestra vida y trabajo, al servicio de los pobres.

Jaime Agustín Ramón.
El Salvador, Centroamerica.
Miembro de la Familia Vicentina

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