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Novena a san Vicente de Paúl 2020: Día 1

por | Sep 18, 2020 | Formación, Reflexiones | 1 comentario

Oración:

¡Oh Dios, Padre amoroso! Que por tu gran bondad nos has llamado a ser Evangelizadores de los pobres, siguiendo los caminos de tu Hijo amado Jesucristo, ayúdanos, con el ejemplo de San Vicente de Paúl, a ser diligentes y audaces ante las necesidades de nuestros hermanos, con un corazón sensible ante los sufrimientos. Concédenos, por tu Espíritu Santo, ser capaces de anunciar, practicar y testimoniar el Reino de Dios en todos los lugares del mundo, para que ninguna periferia se prive del anuncio gozoso de la Salvación.

Que al contemplar a tu Hijo hecho hombre, podamos pasar de la mesa de la Palabra y de la mesa de la Eucaristía a la mesa de los Pobres, para compartir con los demás el Pan de Vida. Danos la capacidad de ser hombres y mujeres que encarnemos una verdadera espiritualidad para responder a los desafíos de hoy, en medio de esta pandemia y sus consecuencias. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén

Padre Nuestro…

Oración a la Virgen:

(De los escritos de san Vicente de Paúl)

Santísima Virgen María ayúdanos a estar dispuestos a practicar las máximas evangélicas, te pedimos que llenemos de ellas nuestro espíritu, llenemos nuestro corazón de su amor y vivamos en consecuencia. Por tu intercesión ya que, mejor que ningún otro, penetraste el sentido de esas enseñanzas y las practicaste. Para esperar que, al vernos aquí en camino de vivir según estas máximas, nos serán favorables en el tiempo y en la eternidad.

¡Oh, santísima Virgen, pide al Señor este favor, pídele una verdadera pureza para nosotros, para toda la familia vicentina! Esta es la súplica que te hacemos. Amén.

Dios te salve…. Gloria…

PRIMER DÍA
Cristo, el Enviado del Padre

Signo: Una imagen de Nuestro Señor Jesucristo y San Vicente de Paúl, un camino, sandalias, otros elementos que representen la misión. La Palabra de Dios puede estar en un lugar privilegiado y la Frase: “Enviados por Jesús, anunciamos el Evangelio”.

Canción: Iba por las calles

Iluminación Bíblica: Juan 20, 19-23

“Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros.» Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.» Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

Palabra del Señor.

Escuchemos a San Vicente de Paúl:

«En esta vocación vivimos de modo muy conforme a nuestro Señor Jesucristo que, al parecer, cuando vino a este mundo, escogió como principal tarea la de asistir y cuidar a los pobres. «Evangelizare pauperibus misit me ». Y si se le pregunta a nuestro Señor: «¿Qué es lo que has venido a hacer a la tierra?» – «A asistir a los pobres» – «¿A algo más?» – «A asistir a los pobres», etc. En su compañía no tenía más que a pobres, y se detenía poco en las ciudades, conversando casi siempre con los aldeanos, e instruyéndolos. ¿No nos sentiremos felices nosotros por estar en la Misión con el mismo fin que comprometió a Dios a hacerse hombre?» (XI, 33-34).

Reflexión:

El hombre de buena voluntad reconoce a Jesús como el Hijo de Dios, el Ungido del Padre quien pasó haciendo el bien, restaurando, curando, devolviendo la dignidad a quienes estaban oprimidos por el mal, es decir, la misión de Jesús consiste en rescatar y salvar a quienes andaban perdidos, en asistir a los pobres y enfermos que se encontraban desprotegidos.

De manera que, el Hijo de Dios en sus acciones, obras y palabras, cumple la plena voluntad de quien lo envió. Su vida es la manifestación de la bondad, el gran amor y la misericordia del Padre hacia los hombres.

El enviado del Padre nos invita a ser constructores del Reino, a generar vida donde se ha perdido la fe y la esperanza, pues Él nos manifiesta: “yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia” (Jn.10, 10b). Es así como Jesús nos impulsa a ser constructores del nuevo Reino impregnado de valores en el que impere la paz como fruto del trabajo del hombre.

En nuestros días, como discípulos y misioneros del Maestro, estamos invitados a atender su voz, escuchar su llamada y avanzar con Él para abrir caminos nuevos que conduzcan a la verdadera libertad, a la edificación de un mundo nuevo; de este modo, atender con prontitud y alegría a las necesidades de quienes se encuentran en realidades de pobreza y marginación, aquellos que no cuentan en la sociedad. Así atenderemos a la voz del Padre quien manifiesta: “Este es mi Hijo amado, escúchenlo”. (Mc. 9,7)

Preguntas:

  • Como bautizado, ¿estoy dispuesto a anunciar el mensaje de Cristo en todo tiempo y lugar?
  • Con mis acciones y palabras ¿soy mensajero de la justicia y la paz que vienen de Dios?
  • ¿Qué valores debo manifestar para que la paz y la justicia imperen en nuestra sociedad y comunidad?

Gozos

“San Vicente de Paúl, enciende en nosotros el fuego de la caridad”

Fuego de la caridad, desde el campo a la ciudad,
como campesino o preceptor; de misionero a fundador.
La llama ardiente de tu celo, nos pone en la misión de quitar el velo
a los esclavos y a los afligidos, a quienes damos el Evangelio.

Tus hijos e hijas llevan con pasión tu heraldo,
en el firmamento luz ponderosa de tu amor nos guía
con la fuerza imperativa de amar sin miedo,
a quien sediento por la justicia corría.

En el horizonte nos invitas a fijar mirada,
amor efectivo reclaman los pobres;
que sea nuestra caridad inventiva y cimentada
para dar a Cristo en la tierra un mundo sin distinciones.

Padre de los pobres, predicador infatigable
del celo por las almas compártenos ejemplo;
para dar a los pobres testimonio fiable
que conduzcan al hombre a verdadero templo

¡El pueblo muere de hambre y se condena!
Urge llevar el pan con justicia,
que sólo por nuestro amor
los pobres nos perdonarán.

¡Oh Vicente de Paúl! Que no se halle en nosotros
un amor que sea subjetivo, ¡donativo debe ser!,
con el esfuerzo de nuestro brazos,
y en la frente el sudor, para dar a conocer al prójimo
el amor de nuestro Dios.

Misión y Caridad son las alas
que te llevaron al cielo,
a tu entrada, pobres y ricos te esperaban.
Gozosos tu hijos, mientras Cristo te coronaba
de laureles y santidad, padre y apóstol,
la Iglesia en ti se reflejaba.

Oración final al corazón de san Vicente de Paúl:

Oh Corazón de San Vicente que sacaste del Sagrado Corazón de Jesús, la caridad que tú derramaste sobre todas las miserias morales y físicas de su tiempo, alcánzanos de jamás dejar pasar a nuestro lado miseria alguna sin socorrerla.

Haz que nuestra caridad sea respetuosa, delicada, comprensiva, efectiva como fue la tuya. Pon en nuestros corazones una fe viva que nos haga descubrir a Cristo sufriente en nuestros hermanos desventurados.

Llénanos del celo ardiente, luminoso, generoso que jamás encuentre dificultad alguna en servirlos. Te lo pedimos, oh Corazón de Jesús por la intercesión de aquel, cuyo corazón no latía ni actuaba más que por impulso del tuyo. Amen

Descarga la novena completa pulsando aquí.

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1 comentario

  1. Josefina Guerrero

    Me gusta la biografía de San Vicente de Paúl, porque me recuerda que, me entregué al servicio de mis hermanos en situaciones de necesidad, de pobreza espiritual y económica. Y yo soy la sevidora de Un Cristo en necesidad.

    Responder

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