Evangelio y Vida para el 29 de abril de 2020

por | Abr 29, 2020 | Evangelio y Vida, Formación, Reflexiones | 0 comentarios

“La voluntad de mi Padre es dar vida eterna”

Hech 8, 1-8; Sal 65; Jn 6, 35-40.

Un anciano incrédulo fue a visitar a un sacerdote para que le ayudase en sus dudas de fe. No aceptaba la resurrección de Jesús y deseaba pruebas. Cuando llegó a casa del sacerdote había alguien hablando con él. El sacerdote vio al anciano de pie en el pasillo y corrió sonriente a ofrecerle una silla. Cuando el otro se despidió, recibió al anciano y le habló largamente. El anciano se convirtió y quiso ponerse en paz con Dios.

Contento el sacerdote y a la vez sorprendido por el súbito cambio, le preguntó: «Después de nuestro largo recorrido, ¿cuál ha sido el argumento que le ha convencido de que Cristo resucitó y de que existe Dios?».

Y el viejecito respondió: «El detalle de acercarme una silla para que no me cansara de esperar. El Maestro de tal discípulo, pensé, tiene que ser capaz de cualquier cosa».

Jesús fue un incansable buscador de la voluntad de su Padre, y su mayor anhelo era hacerla realidad.

La voluntad del Padre es que todos creamos en Jesús y, como Él, hagamos sus obras.

¿Soy también buscador incansable de la voluntad de Dios? ¿Realizo las obras que El me pide?

Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Sor María del Pilar Méndez Gallegos H.C.

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