Evangelio y Vida para el 3 de marzo de 2020

por | Mar 3, 2020 | Evangelio y Vida, Formación, Reflexiones | 0 comentarios

Is 55, 10-11; Sal 33; Mt 6, 7-15.

“Ustedes oren así, ustedes vivan así…”

En este mundo que desprecia todo aquello que no produce bienes materiales, la oración se presenta como tiempo perdido, como ejercicio de gente sin quehacer. El cristianismo no se lleva bien con las modas; hacerse discípulo de Jesús tiene sus deberes y sus consecuencias. Orar significa conectar la vida con el que es Fuente de Vida. El Padrenuestro no es una oración sin más, en él se descubre el verdadero latir cristiano, de hombres y mujeres que piden fuerzas para vivir con sentido en un mundo movido por el amor de Dios, alimentado y reconciliado.

Los que ponen en su boca las palabras de Jesús saben que el camino no es fácil, que el mal se encuentra presente y que sólo la fuerza del reino de Dios puede alumbrar un mundo como el nuestro. La invitación es a detener la vida un poco, sin la presión de competir o de vencer a nadie.

Nadie se ha perdido por pausar un rato, atrévete a perder un poco de tiempo gustando la vida a otro ritmo.

Orar con el Padrenuestro es rehacer el camino poniendo lo esencial en primer lugar, es decir, a Dios y su reino.

¿Oramos, o simplemente repetimos sin sentido?

Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Diác. Félix Armando González M. C.M.

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