Las personas consagradas son un pueblo liberado por la profesión de los consejos evangélicos, dispuesto a buscar el reconocimiento de un bien mayor que nos beneficie a todos.

“Demos gracias juntos al Padre, que nos ha llamado a seguir a Jesús en plena adhesión a su Evangelio y en el servicio de la Iglesia, y que ha derramado en nuestros corazones el Espíritu Santo que nos da alegría y nos hace testimoniar al mundo su amor y su misericordia”. (Papa Francisco)

Descargar la presentación en Power Point pulsando aquí.

Fuente: http://filles-de-la-charite.org/

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