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La Sociedad de San Vicente de Paúl: una gran familia

por | Dic 23, 2019 | Formación, Reflexiones, Sociedad de San Vicente de Paúl | 0 comentarios

Todos sabemos que la misión principal de las Conferencias Vicentinas es la asistencia material y espiritual de las familias humildes que son socorridas por los consocios. Pero, más allá de este aspecto, no podemos olvidar que la propia Sociedad de San Vicente de Paúl es, ante todo, una institución familiar.

En primer lugar, fue pensada y establecida en un ambiente familiar. Bailly y los demás fundadores mantuvieron un clima doméstico en el seno del grupo, pues aquellos jóvenes eran, ante todo, amigos, convivían en la misma pensión, y adoptaron a Bailly y a su esposa como sus padres y madres morales.

Además de la fundación «familiar» de la Sociedad de San Vicente de Paúl, no podemos negar que la forma en que las Conferencias evolucionan también tiene que ver con las sociedades familiares. Dicho mejor: nuestros dirigentes «surgen» de las Conferencias; allí es donde se forman, se preparan y se forjan. La preparación de los dirigentes de la estructura de la Sociedad de San Vicente de Paúl se realiza dentro de las Conferencias.

Otro aspecto interesante, que solo vemos en sociedades familiares, es la transmisión del conocimiento, de la ética y de los valores del grupo. Es evidente que existen cursos de capacitación para el perfeccionamiento de los procedimientos. Pero garantizar que los nuevos van a continuar el mismo camino recorrido por Ozanam y sus compañeros es responsabilidad de los actuales consocios.

También es responsabilidad de los actuales miembros de la Sociedad de San Vicente de Paúl el permanecer fieles a los orígenes de la entidad, asegurando que esta pueda crecer sin perder el marco original de la fundación colegiada. Mantenerse fieles a los orígenes, a la vocación y al carisma de la entidad es deber de todos los vicentinos, y tal «legado» debe ser «llevado» a todos aquellos que ingresen en el grupo. ¡Es como si existiera una «gobernanza invisible» dentro de la empresa familiar llamada Sociedad de San Vicente de Paúl!

Las sociedades centenarias, como la nuestra, son así; tienen estas características, algunas de ellas intuitivas. Es complejo incluso concretar sobre el asunto, pues en verdad tales procedimientos ocurren con tanta naturalidad que ni nos damos cuenta de que somos una «empresa familiar». Volviendo al asunto de los dirigentes, es semejante a cuando el dueño de una empresa familiar, generalmente el padre de la familia, prepara a sus hijos para, en el futuro, conducir los destinos de la misma.

Así ocurre en la Sociedad de San Vicente de Paúl. Cuando un consocio asume la presidencia de una Conferencia, de un Consejo (sin importar el nivel jerárquico) o de una obra asistencial, a partir del primer día de mandato ya debe preocuparse por su sucesión. Es necesario preparar buenas personas para que, cuando llegue la elección, no haya discontinuidad en las acciones vicentinas. Por eso, debemos elegir dirigentes responsables y, sobre todo, servidores.

Toda empresa tiene su negocio. El «negocio» de la Sociedad de San Vicente de Paúl es la caridad. No perdamos el rumbo. A veces, algunas personas recién ingresadas introducen ideas y posturas diferentes al carisma vicentino, y posiblemente ese tipo de influencia externa puede traer daños. No estoy aquí defendiendo que la Sociedad de San Vicente de Paúl sea una institución cerrada; solo indico que cualquier innovación ha de ser muy bien reflexionada, y que los más experimentados han de analizar si tales mejoras son acordes con nuestros orígenes. Por ejemplo, en el campo de la asistencia, muchos vicentinos están obsesionados por las obras sociales, olvidándose que el trabajo original de la Conferencia que es la visita domiciliaria, ¡la mayor obra social de la Sociedad de San Vicente de Paúl! No debemos gastar nuestras fuerzas ni «diversificar» nuestra actuación católica en «otros negocios» que no sean la caridad.

Por lo tanto, valorar y respetar el «espíritu primitivo» de la Sociedad de San Vicente de Paúl es la clave del mantenimiento de la entidad, siempre en unidad con la Iglesia y en favor de los pobres, los preferidos de Dios. ¡Seamos una familia dentro y fuera de la Conferencia!

Renato Lima de Oliveira
16º Presidente General de la Sociedad de San Vicente de Paúl

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