A lo largo de 2015, el tema que centró las reflexiones de las Conferencias Vicentinas en Brasil fue «Tejiendo la caridad». El verbo tejer fue muy bien escogido para dar sentido al tema. Tejer no solo significa coser o remendar, sino sobre todo unir con hilos para formar una red o tejido. ¡Qué profunda expresión: tejiendo la caridad!

El deseo del Consejo Nacional de Brasil al elegir el lema «Tejiendo la caridad» se basó en la premisa de que debemos profundizar nuestra espiritualidad vicentina buscando estrategias más eficientes para ayudar a las personas. En red, tejiendo la caridad y enfocados en el Cambio Sistémico, somos más fuertes y podemos hacer mucho más. ¡Basta creerlo! Por lo tanto, queridos consocios, «tramemos» mucho a favor de los pobres, nuestros amos y señores.

En otras palabras: para formar la red de caridad soñada y profetizada por Ozanam, nada más adecuado que «tejer» esa red, uniendo todos sus puntos. Tejer también significa mezclar, sinónimo también muy adecuado en el ambiente vicentino. Estamos conectando las partes del tejido social para que, al final, el pobre sea quien más gana con nuestros esfuerzos e iniciativas.

Estos puntos de la red de caridad somos nosotros y las Conferencias, con sus bienhechores y asistidos (o beneficiados en las obras mantenidas por la Sociedad de San Vicente de Paúl). Estamos, día tras día, tejiendo esa red de caridad, entrelazando los hilos que permitirán que las acciones de fraternidad ocurran a favor de los que viven en situación de pobreza material, espiritual, moral o psicológica.

Tejemos la caridad cuando buscamos empresas privadas y colaboradores que donen recursos económicos, tiempo y solidaridad para los más necesitados. Tejemos la caridad cuando llevamos palabras de estímulo a las familias socorridas, dándoles esperanza y amor. Tejemos la caridad cuando facilitamos a los asistidos información que les pueda ser útil para salir de su situación de pobreza. Tejemos la caridad cuando mostramos que juntos somos más fuertes.

Para entender mejor el sentido del verbo tejer, vale la pena analizar el papel del tejedor, es decir, del profesional que prepara los hilos y fabrica los tejidos, en telares artesanales o industriales. El tejedor es la figura clave de esta trama. Es necesario tejer punto a punto y línea a línea, de tal manera que se corrijan las imperfecciones y el tejido quede, así, perfecto. El tejedor está comprometido con el resultado final del trabajo, es decir, el tejido listo y acabado. Para ello, labora con paciencia, esmero y atención, condiciones necesarias para el buen desempeño de su función. Nosotros, vicentinos, somos «tejedores de la caridad», pues tejemos redes de solidaridad y de amor. ¿Se dan cuenta de nuestra inmensa responsabilidad?

Aplicando el tema «Tejiendo la caridad» en la vida cotidiana de las Conferencias, podemos afirmar que tejer es entrelazar tres elementos: la fe, la esperanza y la caridad. Pero necesitamos tejer mediante los «puntos fuertes» del amor al prójimo, la espiritualidad y el compromiso. Todo esto debe hacerse para honor y gloria de Nuestro Señor Jesucristo, mirando el ejemplo de san Vicente de Paúl, que nos ha legado diversos caminos para que tenga lugar la promoción humana, por medio de la «red de caridad».

En otras palabras: podemos afirmar que tejer la caridad es la mejor expresión de la unión de esfuerzos varios, para que podamos alcanzar —y cumplir— el desafío de los proyectos de Cambio Sistémico. Tales esfuerzos solo tendrán éxito si las Conferencias Vicentinas son eficaces al producir ese tejido llamado «promoción integral».

Tejer la caridad es una expresión que refleja la manera como nosotros, vicentinos, debemos actuar al buscar mejoras en la vida de los más necesitados, para así poder romper el ciclo de la pobreza y hacer a los pobres los protagonistas de su propia vida, capacitándolos para ser agentes de su destino. Tarea ardua, ¡pero no imposible!

La sociedad civil en la que estamos insertos va contra el carácter solidario que la Iglesia, la Familia Vicenciana y la propia Sociedad de San Vicente de Paúl imprimen en sus acciones, programas, proyectos y actitudes. Remamos contracorriente en un mundo egoísta y excluyente. Por tanto, no solo necesitamos tejer la caridad, sino también «rasgar» los prejuicios, las injusticias y maldades que corrompen la sociedad y barren las esperanzas de un futuro mejor para todos.

Ser vicentino es actuar en dos dimensiones: anunciar la Buena Nueva y denunciar las injusticias, como hicieron Jesucristo, san Vicente de Paúl y Antonio Federico Ozanam. Para que la caridad sea realmente eficaz, integral y liberadora, es necesario que los consocios estén empeñados en «tejer la caridad», siendo capaces de entrelazar los hilos para hacer un tejido renovador y transformador.

Renato Lima de Oliveira
16º Presidente General de la Sociedad de San Vicente de Paúl

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