María, sin pecado concebida, ruega por nosotros.

Gén 3, 9-15.20; Sal 97; Ef 1, 3-6. 11-12; Lc 1, 26-38.

Un tríptico. Primer panel: Alabanzas a Dios que, en su gran misericordia, preparó desde el inicio de la vida de la Virgen María una morada para su Hijo. La herida del pecado no tocó a María llena de gracia, llena de misericordia, llena de confianza, llena de valentía, llena de amor. Llena del Espíritu Santo concibe a Jesús.

Segundo panel: Una clave de espiritualidad vicentina para esta fiesta. Algo así como una aplicación que podemos descargar en nuestro mododesercristianos:#Tolerancia #Resistencia cristiana #Paciencia. Con estas actitudes y prácticas nos preparamos también para recibir a Jesús. San Vicente afirma: Hemos de tolerarnos, pues solamente Jesucristo y la santísima Virgen han estado libres de imperfecciones. ¿Cómo sería nuestra vida personal, familiar, parroquial, social si aplicamos la tolerancia?

Tercer panel. Un agradecimiento. En la fiesta de la Inmaculada Concepción del año 1845, la Condesa Ana Gómez de la Cortina, ingresó in articulo mortis en la Compañía de las Hijas de la Caridad. El Señor le concedió vivir lo suficiente para ver cumplida una misión: Fundar a las Hijas de la Caridad en México.

Fuente: “Evangelio y Vida”, comentarios a los evangelios. México.
Sor Alicia Margarita Cortés H.C.

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