¡Ya es hora, nuestra salvación está cerca!

Is 2, 1-5; Sal 121; Rom 13, 11-14; Mt 24, 37-44.

¡Feliz inicio de Año Litúrgico! Sí, hoy iniciamos en la Iglesia nuestra preparación para celebrar la Navidad. Nos preparamos llenándonos de esperanza.

El Evangelio nos ofrece una realidad que a primera vista, causa cierto temor: unos se salvan y otros no. Tengamos confianza, Jesús es el amor de Dios encarnado. El tiempo de adviento nos ayuda a recuperar nuestra atención a la presencia de Dios. Aquel día, el último, el del juicio, es asunto del Padre. El hoy es asunto de Dios y nuestro. Por eso, porque el hoy es nuestro, estemos atentos y no seamos como los vecinos de Noé que, distraídos con lo inmediato, descuidaron lo importante y andaban en oscuridad: comilonas y borracheras, lujuria y libertinaje, envidias y rivalidades. Para este tiempo de adviento ejercitémonos en tener los ojos y el corazón abiertos, estemos atentos y alegres porque el Señor viene a nuestras vidas.

Vayamos, pues, caminemos a la luz de su palabra, en ella descubrimos que Jesús, al encarnarse en nuestra historia, rompe lo absurdo de nuestras guerras y nuestras discordias e ilumina las tinieblas de nuestros desánimos e indiferencias.

Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Sor Alicia Margarita Cortés H.C.

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