“Escóndeme, Señor, bajo la sombra de tus alas”

2 Mac 7, 1. 20-31; Sal 16; Lc 19, 11-28.

Jesús cuenta esta historia del rey que entrega los talentos a diez de sus servidores para hacerlo producir, en el contexto de la acogida a los excluidos: el ciego y Zaqueo, de la proximidad de su pasión, muerte y resurrección y de la idea de que la llegada del Reino era inminente.

En el simbolismo de la parábola las monedas que el rey dio son los bienes del Reino, todo aquello que nos hace crecer y muestra la presencia de Dios: amar, servir, compartir. Si nos cerramos por miedo a perder lo que tenemos, ya lo perdimos. Quien no piensa en sí sino que se entrega a los otros, va a crecer y a recibir todo lo que entregó y mucho más.

Esto es lo que nos muestran los beatos mexicanos de los que hacemos memoria hoy. Anacleto González Flores fue un mártir, líder social y pacifista que organizó un movimiento popular para oponerse a las medidas de supresión de las libertades religiosas implementadas por el gobierno. Fue asesinado el 1 de abril de 1927.

El pasado mes de julio fue declarado por la Conferencia Episcopal Mexicana patrono de los laicos mexicanos. Como él y como nos lo la enseñado Jesucristo,

¡Desgastémonos por el Reino!

Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Sor Carolina Flores H.C.

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