“El Reino de Dios ha llegado”

Jl 1, 13-15; 2,1-2; Sal 9; Lc 11, 15-26.

El Reino es un regalo que viene de lo alto, proviene del Padre por medio de su Hijo Jesús. Antes de su llegada dominaba “el fuerte”, pero ahora manda Jesús que es “el más fuerte”. Así, la casa del hombre que era ocupada por el enemigo a causa del pecado, ahora es liberada por Jesús. El pecador, por tanto, puede regresar a su casa en el reino del Padre.

Jesús es “el más fuerte” que había anunciado el Bautista (Lc 3, 16), es el sol que viene de lo alto (Lc 1, 78) para vencer al reino de las tinieblas. Su victoria es inmediata como aquella de la luz sobre las tinieblas. Solo puede negarla quien cierra los ojos en su ceguera voluntaria ( Jn 9, 41). Una persona así es como alguien que viene de la obscuridad y piensa que el sol es el enemigo. Pero, tarde o temprano, descubrirá que el rechazo de la luz es por culpa suya, porque la luz es para todos.

La victoria de Jesús es certera. Es lo que pedíamos al Padre: “venga tu reino”. El reino ha llegado con el Hijo. Necesitamos desearlo. Necesitamos pedirlo mientras lo buscamos tocando la puerta.

Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Antonio G. Escobedo Hernández C.M.

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