«María tomó la mejor parte»

Jon 4, 1-11; Sal 85; Lc 10, 38-42.

Jesús le dice a María que se llevó la mejor parte. Esto quiere decir que Marta, su hermana, se perdió de lo fundamental y más importante. Pero ¿acaso lo que hacía Marta no era importante? Por supuesto que el trabajo de Marta era necesario, sin embargo, ella cometió un grave error: cuando Jesús está presente todas las demás cosas pasan a segundo plano. Si Jesús está ahí, debemos dejarle el puesto de honor. Una vez que le hayamos escuchado y que nos hayamos llenado de su Palabra, entonces podemos realizar nuestras obligaciones.

María nos enseña un ejemplo para nuestra vida: llenar nuestro corazón de Jesús escuchando lo que tiene que decirnos. Muchas personas dicen que al momento de levantarse se persignan y después inician sus quehaceres. A esas personas podemos decirles que no basta con eso. Se requiere un momento de intimidad con Jesús donde podamos escucharle. Nuestra oración debe dejar de ser un monólogo y convertirse en un espacio donde también abramos nuestros oídos y corazón para escuchar al Señor.

Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Antonio G. Escobedo Hernández C.M.

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