El colegio «Reina del Mundo» de La Molina (Perú) es una institución de la Congregación de Misioneras de San Vicente de Paúl de Hildesheim que recientemente ha celebrado sus 50 años de presencia en Perú; son una rama muy hermosa de nuestra Familia Vicenciana:

La Congregación de las Hermanas de la Misericordia de San Vicente de Paúl de Hildesheim debe su fundación al obispo Eduardo Santiago (Jacobo) Wedekin (1849-1875), que, animado por las benéficas obras de las Hermanas de la Caridad de Paderborn y las súplicas de la Pía Asociación, pidió a la Casa Matriz de Paderborn tres hermanas para la atención de los enfermos y pobres en Hildesheim. El 11 de junio de 1852 las Hermanas Teodora Franzen, Laurentia Tschallener y Eugenia Beckers, iniciaron la asistencia a los enfermos y a los pobres en el hospital de San Bernward en el edificio de Karthaus.

Siguiendo la consigna de San Vicente: «Entreguémonos a Dios para anunciar la Buena Nueva por el mundo entero», nuestra Congregación aceptó en 1967 labores misionales en el Perú. Las Hermanas que trabajan en esta misión llevan el nombre de “Misioneras de San Vicente de Paúl”.

Desde 1970 nuestra Congregación es miembro de la recién fundada Federación de las Comunidades Vicentinas que tienen su origen en Estrasburgo.

El colegio tiene una página web y una página en facebook llena de informaciones interesantes sobre su funcionamiento, misión y valores. Pero ha sido una pequeña notita en su Facebook la que ha llamado nuestra atención: la iniciativa de vender chocolates para ayudar a las comunidades indígenas.

El mensaje en la red social dice así:

Un grupo del salón de II de secundaria de Frau Garibaldi regresó hace poco a la fábrica de Cacaosuyo para empacar las 1000 barras de chocolate hechos anteriormente por ellos, con el fin de venderlos y coleccionar fondos para ayudar al desarrollo de las comunidades indígenas que plantan el cacao.
Muchas comunidades siguen sin infraestructura y con una educación muy pobre. En el diseño del empaque colaboraron chicos de II, IV y una alumna de V de secundaria.
En el día del logro van a explicar la producción de este chocolate de Cacaosuyo y van a vender su propio producto: SCHOKOGOLD.

Fieles a sus raíces alemanas, han llamado a la tableta «Schoko», que es precisamente «chocolate» en alemán.

Sabemos que muchas pequeñas iniciativas similares se realizan todos los días, en todo el mundo, por miembros de la Familia Vicenciana, en favor de los miembros más vulnerables de nuestras sociedades. En este caso, es de alabar la iniciativa que ha involucrado a los alumnos de Secundaria del colegio, a favor del desarrollo de las comunidades indígenas que producen el cacao.

¿Conoces iniciativas semejantes en tu área? Nos gustaría darlas a conocer. ¡Cuéntanoslas!:

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