“Estaban como ovejas sin pastor”

Gn 32, 22-32; Sal 16; Mt 9, 32-38.

Hoy celebramos a San Francisco Regis Clet, sacerdote Vicentino, mártir misionero en China durante 30 años. En medio de grandes dificultades, fue denunciado por un apóstata y en 1830, después de un largo cautiverio, fue estrangulado en una cruz, por su condición de cristiano.

Jesús sigue recorriendo ciudades y pueblos, enseñando y proclamando la Buena Nueva. Le llevan a un endemoniado. Jesús lo sana y el hombre recupera el habla. La gente sencilla lo aclama, mientras los fariseos se muestran ciegos.

Jesús es un misionero, no descansa, su misión es que el Reino de Dios llegue a todos. Unos –los sencillos– creen; otros –los “sabios”– lo critican.

¿Qué hacemos nosotros cuando las obras de Dios se nos manifiestan?

¿Alabamos a Dios y le agradecemos o nos hacemos los ciegos, como los fariseos? Cada día tenemos ocasión de ver las obras de Dios, desde una sencilla flor, hasta el maravilloso amanecer, el canto de los pájaros, la bondad de las personas que se preocupan unas por otras. ¿Agradecemos todo esto?

Jesús quiere que su Buena Noticia llegue a todos, pero necesita misioneros que trabajen junto con Él.

“Rueguen al dueño que envíe trabajadores”.

Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Corina Garza

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