Soy miembro del Consejo General Internacional desde 2001, cuando fui invitado a mi primera experiencia de servicio en la estructura internacional de la Sociedad de San Vicente de Paúl, y desde entonces vengo participando activamente en todas las reuniones plenarias anuales bajo la presidencia de diferentes Presidentes Generales. Por lo tanto, puedo afirmar categóricamente que la reunión celebrada este año en Oporto (Portugal), en junio fue la mejor de todas. Y digo esto por varios motivos, todos convergentes.

El primero de ellos tiene que ver con los resultados alcanzados. Los principales países de la SSVP, reunidos en el Comité Ejecutivo Internacional (CEI) – organismo previsto en la Regla y que representa el 85% de todos los vicentinos del mundo – aprobaron por unanimidad los informes institucionales del Consejo General (documentos elaborados por el Presidente General y el Secretario General), el presupuesto para 2019, las cuentas anuales de 2018 y la adquisición de una nueva sede en París. Las discusiones transcurrieron en clima de caridad y concordia, con mucha transparencia y espíritu democrático. Además, las celebraciones litúrgicas, (llevadas a cabo por el obispo local, Ms. Manuel Linda, y el Padre José Manuel Martins, consejero espiritual de la SSVP portuguesa, nos hicieron reflexionar más sobre el papel del vicentino en la sociedad civil y las grandes expectativas que la Iglesia tiene de nosotros.

La segunda razón, bajo mi perspectiva, reside en el carácter festivo de la reunión, pues estamos celebrando los 180 años del Consejo General Internacional (1839/2019), durante el Año Temático Internacional de Paul Lamache. A lo largo del evento, hubo una serie de actos en conmemoración a la efeméride: entrega de la medalla «Caridad en la Esperanza» al Movimiento Scouts (con la presencia del presidente mundial, Graig Turpie); promoción de un taller sobre las tiendas solidarias vicentinas (cuatro países trajeron sus experiencias); divulgación de libros de espiritualidad vicentina; lanzamiento de la canción «Los Siete Fundadores» (en portugués y español); y la firma de un convenio de cooperación internacional con los Religiosos de San Vicente de Paúl, congregación vicentina representada por el propio superior general, el querido Padre Bertin Sanon. Tuvimos la alegría de transmitir todos estos eventos en vivo por Ozanam TV.

Sin embargo, el tercer y mayor motivo del éxito total de la plenaria de Oporto transcurrió, justamente, por haber sido la realización de este evento en tierras lusitanas. Promover el encuentro en Portugal fue lo que realmente garantizó el pleno éxito de la reunión. Desde el momento que llegamos al aeropuerto, fuimos recibidos por el equipo portugués con una rosa blanca, una enorme sonrisa de bienvenida y un inmenso abrazo. ¡Eso fue contagioso y nos tocó a todos! Después, en la Casa Diocesana del Vilar, donde transcurrieron las reuniones, tuvimos toda la infraestructura favorable y logística adecuada para que todo se desarrollara con la máxima eficiencia y profesionalidad. El homenaje que la SSVP recibió durante una ceremonia en la Cámara Legislativa de Oporto fue igualmente conmovedor, y nos mostró cuán importante es saber relacionarse bien con los poderes constituidos.

Por todo esto, declaré, al final de los trabajos, que yo era «el Presidente General más feliz del mundo», ante todos esos hechos, que no los realicé yo, pero los quiero compartir con toda la Dirección internacional, los miembros de la Estructura internacional, el personal de París, los países que integran el Comité Ejecutivo Internacional y todas las personas de bien que luchan por hacer crecer, en cantidad y en calidad, nuestra querida y amada SSVP, sin divisiones o conflictos.

Muchas gracias a nuestra consocia Alda Couceiro (presidenta nacional) y a nuestro consocio Manuel Carvas Guedes (presidente del Consejo Central de Oporto) por la acogida, organización y celo con que han organizado las reuniones internacionales. Gracias a todos los consocios participantes e invitados que se desplazaron hasta esta bendita tierra, gracias al personal de París por su profesionalidad, gracias a Ozanam TV por su trabajo, gracias a todos los que han hecho posible este fraterno evento. Muchas gracias en especial a la delegación portuguesa que asistió al evento y dio a conocer, un poco más de cerca, la grandeza de nuestra institución. Que, desde los cielos, los siete fundadores (liderados por F. Ozanam) y San Vicente de Paúl puedan bendecirlos inmensamente. ¡Gracias, Portugal!

Oporto, 16 de junio de 2019

Renato Lima de Oliveira es el 16º Presidente General de la SSVP.

Fuente: https://ssvpglobal.org/

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