Gn 13, 2. 5-18; Sal 14; Mt 7, 6. 12-14.

“Trata a los demás como quieras te traten”

Jesús nunca dio una definición exacta del Reino de Dios, pero en varias parábolas definió sus rasgos fundamentales. Hoy el evangelio menciona dos palabras interesantes que forman parte del mensaje sobre el reino: “cosas santas” y“perlas”. Tirar las perlas o las cosas santas a los cerdos es desperdiciarlas. Lo mismo querer hablar del evangelio a aquellos que no se interesan en él, a aquellos que son sordos y ciegos voluntarios, que cierran ojos y oídos para no ver ni escuchar. Es decir, cuando alguien no quiere escuchar la palabra de Dios, sólo queda seguir nuestro camino.

Ciertamente el anuncio de la Buena Nueva es para toda la humanidad, pero hay que tener claro que el evangelio no es camino sencillo, es para los valientes que se atreven a escucharlo y a ponerlo en práctica, que exige cambio de dirección en nuestra vida y nos demanda ser alternativa de vida para los demás.

Jesús es la plenitud, él es la puerta que nos conduce a la vida y a la verdad ¡ya desde este mundo! Y también en la vida eterna. ¿Qué hago yo para la salvación de mis hermanos? ¿Soy para ellos, de verdad, reflejo del Dios en el que creo, misericordioso, amoroso?

Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Seminaristas del Seminario Mayor Vicentino de Tlalpan, Cd. de México

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