Gn 14 18-18; Sal 109; 1Cor 11, 23-26; Lc 9, 11-17.

“Comieron todos y se saciaron”

“La Fiesta del Corpus Christi, es la fiesta de la vida total de Jesús. En este día celebramos su proyecto de vida de manera sacramental. Es la memoria de sus palabras y obras, así como su muerte en la cruz. Por lo tanto la Eucaristía es la mesa que nos recuerda la inclusión de los excluidos por el sistema religioso y por la sociedad.”

Es importante resaltar que no debemos disociar el sacramento del altar con el sacramento de los pobres, es decir, la presencia viva de Jesucristo, tanto en el pan y vino consagrados, como en la persona de los necesitados:

“Tuve hambre y me dieron de comer…”.

San Vicente de Paúl decía que debíamos “dejar a Dios por Dios”, en pocas palabras, es bueno ir a Misa o hacer oración, pero no estaría completo el sacramento si nos olvidamos de nuestros hermanos marginados. Por lo tanto, debe haber unión entre el sacramento del altar y el sacramento del hermano excluido.

El mismo que pronunció las palabras: “Esto es mi cuerpo”, también dijo: “Me visitaste, me diste de comer”. Que esta gran fiesta nos motive a acercarnos más a Jesús sacramentado y también al Jesús que sufre en los más pobres.

Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Seminaristas del Seminario Mayor Vicentino de Tlalpan, Cd. de México

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