La Sociedad de San Vicente de Paúl (SSVP) del Condado de Marin (California) ha liderado la transformación de la respuesta del condado a la carencia crónica de hogar, con un enfoque centrado en la persona que hace de la vivienda la máxima prioridad sin condiciones como la sobriedad.

«En lugar de pedirle a la gente que cambie para que pueda ingresar a un programa, la solución para las personas sin hogar es poner primero a la persona en una vivienda y luego ayudarlos con los problemas que tienen si quieren esa ayuda», dijo Suzanne Walker, directora adjunta de la agencia al Catholic San Francisco, el 10 de mayo.

El 8 de mayo, el condado anunció que la falta de vivienda crónica ha disminuido en un 28% desde 2017. Un comunicado de prensa acreditó un enfoque que comienza con la creación de viviendas estables. Los Vicentinos de Marin defendieron el enfoque, que fue adoptado por una red de agencias del condado, de la ciudad y sin fines de lucro.

El modelo «Casa en primer lugar» prioriza la vivienda para las personas más vulnerables y proporciona un administrador de casos para ayudar a cada persona a resolver problemas médicos, mentales y de abuso de sustancias que podrían poner en peligro un hogar estable. Walker dijo que el enfoque tiene una tasa de éxito del 85 por ciento en otras partes del país donde se ha implementado.

Suzanne Walker

“En la SSVP estábamos realmente frustrados porque seguíamos viendo a las mismas personas año tras año», dijo Walker.

Ella veía a demasiados desamparados «fracasados» en los programas locales, incluyendo el esfuerzo de refugio de invierno donde la SSVP se unió a 42 iglesias del Condado de Marin, sinagogas y organizaciones cívicas.

Walker dijo que aquellos que han estado viviendo en la calle durante un largo período de tiempo a menudo tienen discapacidades que se superponen, lo que puede hacer que sea difícil o imposible encontrar estabilidad.

«No es su culpa que no puedan navegar por el sistema», dijo Walker, quien una vez estuvo sin hogar en las calles de San Rafael. «Es culpa de nuestro sistema que no fuésemos capaces de ayudar a las personas que más lo necesitaban».

La vivienda por sí sola a menudo puede tener un efecto estabilizador en la salud médica y mental, y la diferencia a menudo se manifiesta rápidamente en la apariencia externa de una persona sin hogar.

«Resulta sorprendente que después de un mes de ser alojados, alguien pueda parecer una persona completamente diferente», dijo Walker. «Su comportamiento cambia porque no luchan por sobrevivir todos los días».

Históricamente, los servicios para personas sin hogar han sido proporcionados por orden de llegada por una serie de organizaciones públicas y privadas. En contraste, los Vicentinos de Marin contrataron a alguien para investigar las mejores prácticas.

La investigación llevó a un enfoque centrado en la persona, que se refleja, por ejemplo, en la creación de un equipo de ayuda colaborativo para personas sin hogar. Los miembros del equipo tienen la facultad de ajustar los servicios caso por caso. Un programa piloto en Marin alojó exitosamente a 11 de 12 personas atendidas.

«¿Cómo vamos a alojar a Jim? ¿Qué está pasando con él, para qué programas califica, en qué fracasó, por qué sigue en la calle? Descubrir cómo resolver el problema específico de Jim», explicó Walker.

«Tres años después, ese equipo es como si trabajaran para la misma compañía», dijo. «Todas las agencias están trabajando juntas de una manera que antes no era posible».

«Nuestro sistema es completamente diferente de lo que era hace tres años, y mucho más efectivo», dijo Walker.

El enfoque en la vivienda también ha llevado a una reducción del 54% en viajes en ambulancia y visitas a urgencias hospitalarias.

«Tuvimos un cliente que era muy frágil desde el punto de vista médico», dijo Walker. “Los que lo veían en la calle llamaban a una ambulancia todo el tiempo cuando lo veían. Fue un usuario excesivo de servicios de emergencia. Cuando se alojó hubio una reducción del 100% en esas llamadas. Lo alojamos con un cuidador que pudo llevarlo si tenía que ir o pedirle que vea a un médico».

«Es el trabajo más difícil que cualquiera de nosotros haya hecho», dijo Walker, «pero vale la pena cuando se consigue que alguien que ha estado en la calle durante 10 años o más tenga un hogar y que se quede en él».

En abril, los supervisores del condado votaron para 307.000 dólares en fondos estatales a la Sociedad de San Vicente de Paúl de Marin para crear un programa para dirigir a las personas sin hogar a viviendas estables, informó el Marin Independent Journal.

Christina Gray
Fuente: https://catholic-sf.org/


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