La Sociedad de San Vicente de Paúl en el mundo se coordina y vive en unión de misión y objetivos a través del Consejo General Internacional (CGI), la instancia más alta de la Sociedad a nivel internacional. Desde su fundación, en 1839 (hace 180 años), el Consejo General está ubicado en París (Francia).

El Consejo General es «el vínculo entre los países miembros de la Confederación Internacional de la Sociedad de San Vicente de Paúl. Su misión consiste en respaldar el trabajo de las Conferencias de todo el mundo, favoreciendo la transmisión de conocimientos, la formación de los dirigentes, fomentando los hermanamientos que permiten establecer vínculos de solidaridad y un apoyo financiero de los países ricos a los países pobres.

Con la Comisión Internacional para la Ayuda y el Desarrollo, aporta una ayuda de urgencia en situaciones de crisis humanitarias y finanza los proyectos de rehabilitación (tras una catástrofe natural, por ejemplo), así como las acciones de desarrollo. Su papel consiste también en controlar la utilización de los fondos asignados a la financiación de estos proyectos por todo el mundo»[1].

Así pues, gracias a la solidaridad de las Conferencias y Consejos nacionales en todo el mundo, el Consejo General Internacional puede mantener su estructura y su sede, además de desarrollar proyectos, apoyar a las Conferencias más necesitadas y auxiliar a los Consejos vicentinos de países que sufren desastres naturales (terremotos, huracanes, tsunamis, etc.), colaborando en la reconstrucción de las casas y la donación de medicinas y víveres.

Muchas han sido las labores asistenciales llevadas a cabo por la Sociedad de San Vicente de Paúl en lugares que han sufrido desastres naturales; en los últimos años, países como Turquía, México, el área del océano Índico, Sudán, Haití, Chile, Perú, etc., se han beneficiado de estas ayudas. Tales iniciativas solo fueron posibles gracias a los recursos que se envían al CGI. A través de esta solidaridad cumplimos el sueño de Ozanam de reunir al mundo entero en una gran red de caridad.

Debido al carácter noble y meritorio de estas aportaciones, pedimos que los consocios sean generosos y que los presidentes de Conferencia refuercen el objetivo animando la colecta que se pudiera realizar para este fin y estimulando la caridad de sus miembros.

Siendo generosos en las aportaciones para el Consejo General Internacional, cada consocio de la Sociedad de San Vicente de Paúl también estará contribuyendo a que el Presidente general y sus Vicepresidentes puedan realizar los viajes necesarios para visitar los Consejos Nacionales y ampliar la presencia de la Sociedad de San Vicente de Paúl por el mundo, entre otras tantas necesidades específicas del CGI (mantenimiento del sitio, promoción de eventos, impresión de publicaciones, etc.).

La comunidad vicentina internacional solo se involucrará, de hecho, en esta recaudación si conoce los proyectos, la estructura y las iniciativas del Consejo General, lamentablemente aún bastante desconocido por gran parte de nuestros consocios. Es tarea de los presidentes de Consejo Particular, por estar más cerca de las Conferencias, la tarea de no solo explicar sino también estimular las aportaciones para que nuestra red siga realizando su labor importante, generosa y solidaria.

[1]     Cf. Web de la Sociedad de San Vicente de Paúl, http://ssvpglobal.org

Renato Lima de Oliveira
16º Presidente General de la Sociedad de San Vicente de Paúl

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