Reconciliación es una palabra que se escucha y se usa con frecuencia durante el tiempo de Cuaresma. Normalmente la usamos y pensamos en ella en términos de nuestra fe católica y del sacramento de la penitencia.

Un par de definiciones de reconciliación que he encontrado son:

  • Restauración de las relaciones de amistad.
  • Acción de hacer una visión o creencia compatible con otra.

Si bien ambas definiciones son útiles, la pregunta que surge es: ¿cómo podemos lograr cualquiera de las dos? Como ejemplo de cómo poder llevar a cabo esto, usaré una iniciativa en Canadá que provocó muchos años de malos tratos a los indígenas por parte de agencias gubernamentales y varias denominaciones religiosas. A medida que Canadá se convertía en una nación formada por inmigrantes europeos, el gobierno federal exploró una forma de abordar el destino de los indígenas nativos de Canadá. Un método era establecer reservas en las que estas personas vivirieran bajo las reglas del gobierno federal. Un segundo método, muy dañino, era establecer una estructura de escuela residencial o fronteriza que obligase a asistir a los niños indígenas. Estas escuelas fueron dirigidas por varias iglesias, incluida la católica, con el objetivo principal de “anglificar” y asimilar a los niños en una cultura cristiana inglesa. Además de los efectos negativos que este sistema tuvo en las familias, también incluyó muchos casos de abuso.

Cuando el gobierno canadiense terminó el sistema escolar residencial, quedó penidente la cuestión de cómo corregir y curar las muchas heridas que dejó en los estudiantes y sus familias. ¿Cómo podría haber alguna esperanza de restablecer las relaciones de amistad? Hubo acuerdos financieros en varios reclamaciones de tierras, pero también tuvo que abordarse el componente de sanación humana. Esto dio lugar a la creación de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (TRC) a principios de los 2000, con el objetivo de brindar a los sobrevivientes de escuelas residenciales y a sus familias la oportunidad de hablar sobre el efecto que el sistema tenía sobre ellos física, emocional y culturalmente. La TRC viajó a través de Canadá durante varios años, reuniendo la verdad para llevar a una reconciliación entre los gobiernos, las iglesias y los pueblos indígenas. Exploraré algunos de los resultados de este viaje en un artículo futuro y la importancia de la reconciliación para todos los canadienses.

Sobre el autor:

Jim Paddon vive en London, Ontario, Canadá y es ex-presidente del Consejo Regional de Ontario de la Sociedad de San Vicente de Paúl. Actualmente es presidente del Comité Nacional de Justicia Social de la Sociedad en Canadá. Está casado con su querida esposa Pat y tienen seis hijas y once nietos. Jim ha sido miembro de la Sociedad desde los años 70.

Las opiniones expresadas son las del autor y no representan oficialmente las de la Sociedad de San Vicente de Paúl.

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