«No te digo siete veces, sino hasta setenta veces siete»

Dn 3, 25; Sal 24; Mt 18, 21-35.

En el Evangelio de hoy, Pedro se acerca a Jesús. Como en otras ocasiones, lo hace representando al grupo de seguidores: “Si mi hermano me ofende, ¿Cuántas veces le tengo que perdonar?, ¿hasta siete veces?”. Pedro ha escuchado a Jesús hablar sobre la misericordia de Dios, conoce su capacidad de comprender, disculpar, perdonar. También él está dispuesto a perdonar “muchas veces”, pero ¿no hay un límite?

La respuesta es contundente: “No te digo siete veces, sino hasta setenta veces siete”; has de perdonar siempre, en todo momento, de manera incondicional.

¿Qué está sugiriendo Jesús? A veces pensamos ingenuamente que el mundo sería más humano si todo estuviera regido por el orden, la estricta justicia y el castigo a los que actúan mal. Pero, ¿no construiríamos así un mundo más tenebroso? ¿Qué sería de nosotros si Dios no supiera perdonar?

La negación del perdón nos parece a veces la reacción más normal y hasta la más digna ante la ofensa. Sin embargo, esto no nos humaniza. Una pareja sin mutuo perdón se destruye, una familia sin perdón es un infierno, una sociedad sin compasión es inhumana.

Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: José Luis Rodríguez Vázquez

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