Hoy se celebra el 377 aniversario del día en que Santa Luisa de Marillac y cuatro Hijas de la Caridad pronunciaron sus votos por primera vez.

El 25 de marzo de 1642, Santa Luisa, al igual que otras cuatro hermanas, pronunciaron sus votos por primera vez «de por vida». Más tarde, otras hermanas también lo hicieron, pero con libertad: algunas hicieron votos, otras no; para algunas, eran temporales, para otras, perpetuos; estas diferencias no crearon obstáculos o sentimientos de desigualdad en la Comunidad. En 1648, los votos comenzaron a ser anuales, y las hermanas también comenzaron a pedir permiso a San Vicente para los primeros pronunciamientos, así como las renovaciones.

La gran preocupación y esfuerzo de los Fundadores se inculcó en las Hermanas que, aunque pronunciaran votos, no se convertían en religiosas, sino que seguirían siendo seculares.

Así, los Fundadores querían salvaguardar la movilidad del servicio de los pobres, para estar donde se encuentran los pobres.

El temor y el peligro permanecieron en el hecho de que, al hacer votos, podían ser consideradas religiosas, lo cual sería una consecuencia ineludible que llevaría al riesgo de tener que vivir en clausura: «Si él (el obispo) te pregunta quién eres y si eres monja, le dirás que no lo eres… pero que, si fueras religiosa, tendrías que encerrarte y por consiguiente tendrías que despedirte del servicio de los pobres. Dile que sois pobres Hijas de la Caridad que se han entregado a Dios para servir a los pobres… Si te pregunta: «¿Haces votos religiosos?», dile: «Oh, no, señor, nos damos a Dios para vivir en pobreza, castidad y obediencia, algunos de nosotras para siempre y otras por un año». (Coste, Conferencias a las Hijas de la Caridad, 474)

– Quintano, Fernando C.M. (2001) «Los Votos de las Hijas de la Caridad», en Vincentiana: Vol. 45: No. 4, artículo 9.

Sor Elisabeth Charpy, H.C. escribe:

«Luisa explicó la belleza de los votos anuales: ¿No piensan ustedes, mis queridas hermanas, que esto será muy agradable a Nuestro Señor ya que, siendo libres nuevamente al final del año, pueden ofrecérselos a Él de nuevo? (SWLM: 346 [C.300]).

Los votos se renovaban cada año en la fiesta de la Anunciación porque María nos muestra el camino a Dios. Con su apertura y su voluntad de seguir los planes de Dios, María hizo posible que el Hijo de Dios se hiciera hombre y así abrió el camino de la redención. Como María, a cada Hija de la Caridad se le invita a entrar plenamente en su vocación, que es un don que recibe de Dios y también está invitada a descubrir y reconocer a Cristo en todas aquellas personas con las que se encuentran».

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