Juventud Mariana Vicenciana, en su página de Facebook, ha ido recopilando, a lo largo del mes de febrero, varios testimonios de participantes en la reciente Jornada Mundial de la Juventud de Panamá. Son, sin duda, poderosos mensajes que nos hablan de una intensa experiencia espiritual en su peregrinación al encuentro del papa Francisco. Los vamos a ir publicando también en famvin.org, por su evidente interés para toda la Familia Vicenciana:

El amor salvará el mundo

Desde el momento que ví tierra panameña pude sentir que Dios nos ama tanto que nos permite cumplir sueños, y estar en la JMJ siempre fue uno de mis más grandes anhelos… Estaba allí, a pocos minutos de conocer jóvenes vicentinos de todo el mundo; el sueño ya era una realidad.

Hemos llegado a Panamá, el calor de la gente diciéndote “Bienvenida” y soltando una sonrisa y hasta un abrazo, letreros gigantes y banderas de diferentes países me iban preparando para la fiesta que se venía. Ir en bus desde el aeropuerto hasta Malambo acompañada de jóvenes brasileños que hacían chistes que no entendíamos era apenas el abrebocas del intercambio cultural que se avecinaba…

Bombos y platillos resonaban en El Hogar San José de Malambo, donde empieza la aventura. Panamá y países que ya habían arribado nos acogieron cariñosamente, bailamos, cantamos y sonreímos un montón. ¡Hay que bailarse la vida!

Y empieza entonces este encuentro de jóvenes alegres de ser vicentinos, testigos del amor de Dios y dispuestos a fortalecer el carisma y la fe. En otros testimonios bien han mencionado la dicha que sentimos de representar nuestros países con muestras folclóricas precedidas por el espectáculo panameño, pero las catequesis, el panel vocacional y el testimonio de Clarence Gilyard (que a punta de un casual megáfono pudimos escuchar) puedo sinterizarlas en una pregunta: ¿Somos jóvenes alegres y verdaderamente vicentinos dispuestos a seguir a Jesús con el Sí de María? Pues de eso se trata la misión que tenemos hoy, arriesgarnos a vivir la aventura de servir desde el corazón y amar a nuestros hermanos, pero amar en serio, con el amor que Jesús se entregó por nosotros y plenamente convencidos de que seguirlo vale la vida.

Y cerramos el EJV con la vigilia y adoración eucarística, un momento de encuentro cara a cara con él que nos prepara para el gran evento…

Día primero como JMJ, Carmencita y Freddy nos acogen en su casa y nos reciben con un vaso de coca-cola helada y cheetos de queso, ¡supimos que a ese lugar pertenecíamos! Fueron nuestros papás durante la jornada… Largas caminatas bajo el sol, apretujones entre la multitud, cantos en el metro y saludos entre compatriotas que con orgullo ondeaban la tricolor me llenaron de alegría. Las palabras del papa siempre tan oportunas y precisas me recargaron, sembraron cimientos fuertes: el amor, para asumir la vida como viene, para acoger, para abrazar, para salvar y para ser influencers en la vida de los demás; el amor que salvará el mundo, porque siendo hoy el presente de Dios podemos hacer mucho, somos una multitud que bien agarrados de la mano de María puede cambiar la historia, pero juntos, con ganas de lucharla; ¿cuándo vamos a empezar?”

Dahiana Morales Ruiz
JMV Colombia

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