Juventud Mariana Vicenciana, en su página de Facebook, ha ido recopilando, a lo largo del mes de febrero, varios testimonios de participantes en la reciente Jornada Mundial de la Juventud de Panamá. Son, sin duda, poderosos mensajes que nos hablan de una intensa experiencia espiritual en su peregrinación al encuentro del papa Francisco. Los vamos a ir publicando también en famvin.org, por su evidente interés para toda la Familia Vicenciana:

Sé que comenzaría recordando el rostro de tantos jóvenes, algunos que recién comienzan su camino y otros ya con mayor experiencia eclesial o pastoral, todas y todos con ilusión de escuchar una palabra de aliento, con muchas preguntas buscando respuestas, con dudas e inquietudes que espero hayan sido respondidas para gloria de Dios, que seguramente así fue, de anhelo por ver y conocer testimonios de otros . Como no recordar también hermanas, sacerdotes y obispos, y claro la presencia del Papa. Pude ver personas de diferentes países y culturas llorando juntos y abrazándose unidos en un mismo Carisma Vicentino, riendo y celebrando el basto amor que Dios nos tiene y que a través de estos encuentros nos une como Iglesia.

Fueron muchos los momentos en los cuales los jóvenes podían expresar ese grito de ayuda y de tener sed de verdad, pero una verdad que solo Dios podía dar, desde el canto, hasta las largas filas para confesarse, las catequesis llenas, así como las vigilias y adoraciones eucarísticas que cada uno vivió, el dejar la comodidad a un lado para esperar esa misa de envió del Papa, las caminatas bajo el sol, dinámicas y cantos que se escuchaban sin parar en las estaciones de metro y dentro de él, el desfile de países hondeando sus banderas y esos momentos tan profundos de oración que pudimos vivir, los rostros de los jóvenes, son hoy nuestra esperanza.

Un gran deseo surgió en los jóvenes desde que supieron que tendrían la oportunidad de participar en el EJV y JMJ, que a muchos nos llevó a realizar ventas, rifas, subastas, hasta muchas veces recibir donaciones que no importaban cuanto fueran, pues todo servía, claro está que sin el apoyo de ellos esta experiencia no hubiese sido posible y de estos bienhechores, nos toca orar ahora a nosotros pues muchos de ellos quisieron ir a la JMJ pero no pudieron, les toco verlo desde una pantalla, fuimos nosotros los que tuvimos ese bonito momento que ahora hay que llevarlo a la práctica y hechos concretos, pues como dijo el Papa, “Somos el ahora de Dios.”

En lo personal, vi la providencia de Dios manifestarse en dimensiones increíbles, en mi experiencia sin haberle dicho mis necesidades y dudas a Dios, solo con haberlas pensado y sentido, fue suficiente para Él, no tardo mucho y me dio respuestas desde el inicio de este encuentro Vicentino y Jornada Mundial, y es que así es siempre Él, como buen Padre y María como buena Madre cuidan a sus hijos y solo quieren vernos felices, y hoy soy más feliz.

Ahora nos toca a nosotros, a los jóvenes de cada una de las delegaciones, regresar a nuestras casas, parroquias, grupos y amistades a dar testimonio del encuentro con Jesús, y ahí seremos cada vez más discípulos de Dios, misioneros de su mensaje de esperanza y amor. Que nuestra Madre María en cada advocación de sus países les enseñe como deben hablarle a los demás, para que así seamos la voz, pasos y manos de Dios en donde estemos.”

Carlos Chávez
JMV Honduras

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