“Tuvimos unas vacaciones más largas este año, y yo quería ayudar a los que pasaban necesidad. Siempre oyes hablar de las inundaciones y lo ves en los medios de comunicación, y luego se olvida; pero aquí realmente vemos cómo afecta a las personas, así que quise ayudar». – Sara Braun, estudiante de educación temprana y educación especial en la Universidad de nIagara, 21 años de edad.

Zac Zajac, estudiante de la Universidad de Niagara. Imagen: Elizabeth Parrish/ The Facts

Holiday Lakes, Texas – De 15 a 20 centímetros de agua puede parecer poca profundidad, pero cuando inunda una casa y permanece allí durante varios días calurosos y húmedos, lo puede destruir todo.

Eso es lo que sucedió en la casa de Carol Vasquez en Holiday Lakes (Texas, Estados Unidos) cuando el huracán Harvey devastó la región, hace 17 meses.

Ella ha estado viviendo intermitentemente con diferentes familiares y amigos desde la tormenta, mientras hace lo que puede para obtener asistencia del gobierno para reconstruir su hogar. Mientras tanto, la carabana ha estado varada, pudriéndose con moho, sin suelo y con el sistema séptico roto.

Entonces, la semana pasada, Dios envió algunos ayudantes para ella y para otros residentes del Condado de Brazoria que aún luchan por recuperarse del huracán Harvey.

«Es difícil vivir cada día en un sitio, no dormir en tu propia cama», dijo Vásquez. “Y hay obstáculos. El tipo de obstáculos que me dio el USDA [Departamento de Agricultura de los Estados Unidos]. Es difícil. Pero estoy muy contenta de ver a los voluntarios aquí hacen de todo, porque realmente no tendrían por qué hacerlo».

Catholic Charities, una organización religiosa sin fines de lucro cuya misión es reducir la pobreza en los Estados Unidos, se asoció con el Consejo de la Misión de la Arquidiócesis de Galveston-Houston, la Parroquia Católica de la Santísima Trinidad en Angleton y varias otras parroquias para identificar los vecindarios que aún necesitan ayuda para la reconstrucción de sus hogares a causa del Harvey. En esa lista está Holiday Lakes y otro vecindario en West Columbia.

No todos eran aptos para recibir asistencia de programas federales, o iban a recibir una fracción del dinero que necesitaban para recuperarse. Vásquez recibió pagos de 500 y 800 dólares, que se destinaron a la reconstrucción. Pero el daño a su casa era demasiado extenso como para que esta exigua cantidad fiuese suficiente para la reconstrucción.

Rechazaron su petición de ayuda adicional, en parte porque vive en una carabana y en parte porque no tenía seguro contra inundaciones, algo que no podía pagar con su pequeño salario, dijo Vásquez.

“Todavía estoy tratando de lidiar con todo esto», dijo Vásquez. «Sí, estoy enojada, algunas veces eufórica y a veces triste, pero a través de todo esta situación, estoy agradecida de que Dios me despertó, y traté de marcar la diferencia. Estoy agradecida de que estas personas estén ayudando».

Jessica Lechner, Estudiante de la Universidad de Niagara. Imagen: Elizabeth Parrish/The Facts 

Las organizaciones pudieron comunicarse con otros grupos religiosos de todo el país para pedir ayuda, incluidos los ministerios del campus en la Universidad de Niagara en Niagara Falls, Nueva York. Alrededor de 40 estudiantes de esa universidad fueron hasta el sudeste de Texas, la mitad de ellos ayudando en proyectos en Houston y la otra mitad en el Condado de Brazoria.

“Tuvimos unas vacaciones más largas este año, y yo quería ayudar a los que pasaban necesidad», dijo Sara Braun, una estudiante de educación infantil y educación especial, de 21 años». Siempre oyes hablar de las inundaciones y lo ves en los medios de comunicación, y luego se olvida; pero aquí realmente vemos cómo afecta a las personas, así que quise ayudar»

Zac Zajac, de 19 años, otro estudiante de educación temprana y de educación especial, dijo que trabajar en la casa ha sido una experiencia agridulce.

«Obviamente hemos hecho muchas cosas, pero eso demuestra cuánto nos queda por hacer», dijo Zajac el miércoles por la tarde. «Es una locura pensar que hay tantos lugares que fueron golpeados de esta manera. Es muy revelador».

Grupos de diferentes escuelas han estado llendo por turnos de aproximadamente una semana. Los estudiantes de la Universidad de Niágara terminarán su parte del proyecto el viernes. Mientras tanto, Catholic Charities buscará más voluntarios para ayudar a las familias a regresar a sus hogares en los próximos meses.

Fuente: Religious groups working to rebuild communities, by Elizabeth Parrish

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