Como miembro de la Sociedad de San Vicente de Paúl en Canadá, siempre he encontrado una gran fuente de inspiración al leer sobre nuestro fundador, Federico Ozanam. En uno de los discursos famosos de Federico, nos advierte sobre la brecha cada vez mayor entre los que tienen (los ricos y poderosos) demasiado y los que tienen muy poco (los pobres y necesitados). Afirma que si nadie (por ejemplo, la Sociedad) interviene entre estos dos segmentos diferentes de nuestro mundo, habrá conflicto. Aunque creo que la mayoría interpretó este discurso como una forma de rebelión armada, que Francia experimentó, quizás haya otra manera de entender lo que quiso decir Federico.

Cuanto más considero lo que dijo Ozanam y lo aplico al mundo actual, probablemente descartaría un conflicto armado y en su lugar trataría de verlo desde una perspectiva de justicia social, y tal vez Ozanam también así lo previó. Me pregunto quiénes son realmente «los que tienen». Por supuesto, entre ellos estarían con riqueza financiera, pero también podrían ser aquellos que tienen un gran poder político, económico o burocrático. ¿Aquellos que ocupan cargos tan poderosos e influyentes también tienen la responsabilidad moral y ética de usar su conocimiento y su posición para tomar acciones que tengan un efecto positivo en aquellos que no tienen tales cargos? Este segmento de nuestras poblaciones incluiría a las muchas personas que viven en la pobreza o cerca de ella. Entre «los que tienen», también incluiría a los vicentinos que son conscientes de los problemas de pobreza, que es probable que tengan contacto regular con nuestros vecinos necesitados, pero que no utilicen sus posiciones para hacer más, hablar con y en nombre de aquellos a quienes servimos. Nosotros también tenemos un poder real que es más un vínculo de confianza espiritual y social con aquellos a quienes servimos.

Si tenemos en cuenta el hecho de que una transformación personal e institucional es el primer requisito de cualquier esfuerzo por un cambio sistémico que tenga como objetivo aliviar la pobreza, ¿no es necesario que nos desafiemos —a nosotros mismos y a nuestras organizaciones— a tomar más acciones de justicia social? Podemos ser un puente que cruce las barreras entre los que tienen y los que no, porque realmente somos parte de ambos mundos. Vemos y experimentamos lo que la vida es para aquellos que más lo necesitan, pero también podríamos encontrarnos y hablar con quienes se encuentran en diversas posiciones de poder, que pueden ser parte de los sistemas que provoquen el cambio. Ozanam expresó sus palabras hace muchos años, pero parece que son muy relevantes hoy en día. Respondamos a la súplica de Federico por una acción positiva.

Y tú, ¿estás entre «los que tienen» o entre «los que no tienen»?

Sobre el autor:

Jim Paddon vive en London, Ontario, Canadá y es ex-presidente del Consejo Regional de Ontario de la Sociedad de San Vicente de Paúl. Actualmente es presidente del Comité Nacional de Justicia Social de la Sociedad en Canadá. Está casado con su querida esposa Pat y tienen seis hijas y once nietos. Jim ha sido miembro de la Sociedad desde los años 70.

Las opiniones expresadas son las opiniones del autor y no representan oficialmente las de la Sociedad de San Vicente de Paúl.

 

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