El viernes, 25 de enero de 2019, se derrumbó en Brumadinho, en el sureste de Brasil, la presa de una mina de hierro. El área circundante, al sur de Belo Horizonte, quedó enterrada bajo una enorme corriente de lodo con desechos mineros. Las casas, las personas y los animales han sido arrastrados y enterrados bajo 12 millones de metros cúbicos de lodo, que también contiene una mezcla de metales tóxicos, como ya ha sido establecido por la investigación científica. Sin duda, esto tiene importantes consecuencias para la salud de los residentes locales y el ecosistema circundante. Es triste ver que un gran río (Paraopeba), del cual se extrae agua potable para la población de la metrópolis de Belo Horizonte, ahora es totalmente inadecuado para este propósito debido a la contaminación de los desechos mineros.

Los hermanos de la Congregación de Nuestra Señora, Madre de Misericordia, en Brasil están muy preocupados por las víctimas. El hermano Henrique Matos trabaja en la capellanía de la prisión del municipio de São Joaquim de Bicas, a 12 km de Brumadinho.

«Es un ataque a la naturaleza —dice el hermano Henrique—. Una destrucción de la vida causada por una acción humana calculada. Las compañías mineras cultivan una nueva idolatría: el dinero es lo único que importa. En Bicas hemos presenciado más de estas acciones destructivas de las compañías mineras en el pasado reciente. Tienen un gran poder económico, y también control político. Mantienen a la población en ‘prisión’, haciéndolos completamente dependientes de sus políticas. Es triste ver que unas pocas toneladas de mineral de hierro valen más que la vida. No solo la vida humana, sino también la vida de todas las demás criaturas y la naturaleza».

«Liberémonos de las cadenas impuestas por estas compañías, que nos encierran en la pequeña celda de sus propios intereses y los de sus accionistas de dentro y fuera del país».

«Que la Madre de la Misericordia, Nuestra Señora Aparecida, la Virgen Negra y Patrona de Brasil, sea nuestra defensora. Para que no nos desanimemos ante tan grandes retos. Que no nos dejemos guiar por promesas falsas que nos alejan de la verdad del Evangelio, las buena noticia de la Vida para todos, pero sobre todo para los más vulnerables e indefensos, incluida la Tierra misma», concluye el Hermano Henrique Matos.

Fuente: https://www.cmmbrothers.org/

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